Agustín Marchesin tuvo que dejar la cancha a los siete minutos del partido entre Boca y Barcelona tras pedir asistencia y tomarse la rodilla derecha; el arquero fue reemplazado por Leandro Brey y abandonó el estadio entre lágrimas tras decir “me rompí” (La Nación, 15/4/2026).

¿Qué sabemos de la lesión y del historial médico de Marchesin?

La lesión en la Bombonera llegó a los 7 minutos del encuentro y fue registrada por la transmisión oficial, que mostró al arquero pidiendo ayuda y luego abandonar en carrito (La Nación, 15/4/2026). Este episodio se suma a un historial con episodios relevantes: un desgarro que le demandó 20 días de ausencia tras el partido frente a Instituto el 22/3 (La Nación, 15/4/2026), una distensión de ligamentos en agosto de 2021 que requirió cerca de 40 días de recuperación (La Nación, 15/4/2026) y una rotura total del tendón de Aquiles en febrero de 2023 que lo tuvo lejos casi 200 días (La Nación, 15/4/2026). Además, en 2024 estuvo casi 40 días inactivo por dos lesiones —33 días por un aductor y una semana por un traumatismo de cráneo— y en 2025 acumuló 19 días fuera por dos desgarros (La Nación, 15/4/2026), lo que convierte a este período 2021–2026 en un ciclo con al menos cinco episodios médicos relevantes informados públicamente (La Nación, 15/4/2026).

¿Cómo impacta esto en Boca de cara al corto plazo y al clásico?

El cambio forzado por la lesión obliga a una decisión inmediata sobre la disponibilidad del arquero para el clásico del domingo y para los compromisos de Copa Libertadores; en lo concreto, Leandro Brey ya ingresó como sustituto en la Bombonera (La Nación, 15/4/2026). La incertidumbre deportiva no es sólo táctica: el club debe esperar estudios complementarios para definir tiempos de baja y un eventual tratamiento, y cualquier ausencia en los próximos días tendrá efecto directo en la planificación del cuerpo técnico, que ya enfrentaba un calendario exigente entre torneo local y Libertadores (La Nación, 15/4/2026). Como referencia temporal, Marchesin volvió de un desgarro en 20 días en marzo, pero su recuperación más larga fue la de 200 días por el Aquiles en 2023, lo que nos recuerda que los plazos médicos pueden variar ampliamente según la gravedad (La Nación, 15/4/2026).

Qué deberían hacer los dirigentes: planificación, protocolos y transparencia

Frente a un jugador con un historial clínico extenso reclamamos que el club aplique protocolos claros, comunicación veraz hacia socios e hinchas y planificación deportiva que contemple alternativas sin improvisaciones; esto incluye un parte médico detallado, evaluación externa y criterios públicos para la gestión de reemplazos y, si corresponde, incorporación en el mercado de pases con transparencia presupuestaria. Pedimos que Boca informe plazos estimados y pruebas realizadas, porque la opacidad alimenta rumores y afecta al plantel; además, la dirigencia debe mostrar un plan concreto para proteger el patrimonio institucional y la competencia, alineado con nuestra postura previa de reclamar “planificación y transparencia dirigencial para gestionar incorporaciones y proteger al plantel y al patrimonio institucional”. En un fútbol con calendarios apretados y jugadores con lesiones recurrentes, la gestión médica no puede ser cabotaje: necesitamos protocolos profesionales y comunicación pública que permitan a la afición y a los socios comprender riesgos y decisiones.