El martes 3 de marzo de 2026 se producirá el primer eclipse lunar total del año, popularmente llamado Luna de Sangre. De acuerdo con el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), la alineación Tierra-Sol-Luna provocará que la Luna atraviese la umbra terrestre y adquiera tonos rojizos. En la Argentina la visibilidad será limitada: el inicio podrá verse marginalmente en la mitad oeste del país antes del amanecer y a baja altura sobre el horizonte, según el Planetario Galileo Galilei y el SHN. Este párrafo resume lo esencial para quien quiera saber si vale la pena salir a mirar.
¿Qué es exactamente una Luna de Sangre y por qué se ve roja?
Un eclipse lunar total sucede cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna durante la fase de Luna llena. La Luna no desaparece porque parte de la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre y se refracta; las longitudes de onda cortas como el azul se dispersan y predominan los tonos rojizos y anaranjados. Esa explicación la resume la NASA en sus materiales de divulgación sobre eclipses. El dato clave es que el color proviene del filtrado atmosférico, no de la Luna misma. Según la NASA, los eclipses lunares solo pueden darse en Luna llena y su apariencia depende de la limpieza de la atmósfera, motivo por el cual cenizas volcánicas o polvo pueden intensificar o atenuar el tono rojizo.
¿Cómo y dónde se podrá ver desde Argentina?
De acuerdo con el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), en la Argentina las condiciones no serán ideales: el evento transcurrirá durante el día y solo será observable de forma parcial. El Planetario Galileo Galilei explicó que el inicio del eclipse podría verse marginalmente en la mitad oeste del territorio, poco antes del amanecer y a baja altura sobre el horizonte oeste. Eso significa que regiones como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Mesopotamia probablemente no tendrán condiciones favorables para observarlo a simple vista. En la práctica, quienes vivan en provincias de la mitad oeste y tengan un horizonte oeste despejado podrán advertir los cambios de color en la fase parcial inicial. Comparando el calendario 2026, este es el primer eclipse lunar total del año; el SHN también registra un eclipse solar total para el 12 de agosto de 2026 y un eclipse lunar parcial para el 28 de agosto de 2026.
¿Qué opciones hay si no se puede ver desde la calle o el barrio?
Para quien no logre verlo en el cielo local, la alternativa son las transmisiones en vivo: la NASA suele emitir estos fenómenos por su canal oficial en YouTube, y observatorios y planetarios locales organizan seguimientos por streaming. El Planetario Galileo Galilei suele ofrecer comentarios y conexión con expertos en astronomía, lo que facilita la experiencia para escuelas y vecindarios. Técnicamente, no se necesita ningún instrumento para disfrutar a simple vista cuando la Luna está alta; sin embargo, binoculares o un telescopio básico mejoran el detalle. Recomendamos buscar fuentes oficiales para la transmisión y evitar alarmismos: el eclipse lunar no representa riesgo para la salud ni requiere protección ocular especial, a diferencia de ciertos eclipses solares.
Contexto, educación y por qué vale la pena mirar
Además de su valor estético, la Luna de Sangre es una oportunidad pública de acceso a la ciencia. Los eventos astronómicos reúnen a escuelas, instituciones culturales y barrios en actividades educativas que permiten explicar conceptos de física, geometría y medio ambiente. En ese sentido, promovemos que las escuelas y los espacios culturales públicos aprovechen la ocasión: es coherente con la postura de apoyo a la educación pública y a la inversión en actividades de divulgación científica. Para centros educativos con limitaciones financieras, transmitir la jornada por streaming o coordinar salidas a espacios públicos puede ser una alternativa de bajo costo. Quienes quieran profundizar pueden consultar materiales del SHN y la NASA, que además listan los próximos eclipses del año y recomendaciones para la observación.