Un tribunal oral de Rosario condenó a prisión perpetua a Sebastián Coronel (27) y Elías Vallejos (26) por el intento de asesinato del suboficial Gabriel Sanabria y por el homicidio de David Ángel “Chino” Ocampo, hechos ocurridos el 27 y 28 de mayo de 2022, respectivamente (según El Ciudadano). El fallo, firmado por los jueces Rodrigo Santana, Paola Aguirre y Gonzalo López Quintana, también incluyó condenas por encubrimiento y por la entrega que facilitó la trampa contra Ocampo.
El fallo y la reconstrucción de los hechos
El tribunal sostuvo que el 27 de mayo de 2022, sobre Arijón al 400, Sanabria resultó gravemente herido cuando quiso identificar a los ocupantes de un Peugeot 206 con pedido de captura; permaneció en estado crítico más de 70 días, según la crónica judicial citada por El Ciudadano. Al día siguiente, la víctima David Ocampo fue atraída a la esquina de Tucumán y Dorrego y asesinada; la mujer que coordinó el encuentro, Nadín Martínez (29), también recibió prisión perpetua por el homicidio. El fallo situó a Vallejos y Coronel dentro del auto y vinculó a la banda con órdenes de reclusos ligados a Los Monos, conforme a la investigación judicial.
¿Cómo operaba la banda y qué vínculo tenía con Los Monos?
Los jueces y la fiscalía reconstruyeron que Los Picudos actuaron desde al menos octubre de 2021 hasta mayo de 2022, un período aproximado de ocho meses en el que cometieron robos, amenazas, secuestros y homicidios, según la sentencia citada por El Ciudadano. La investigación halló coordinación entre reclusos y miembros de la banda en la calle; por ejemplo, tras la balacera los efectivos allanaron una vivienda en Hungría y Ayacucho donde encontraron una mochila con cuatro armas —dos pistolas, una UZI tumbera con silenciador y una ametralladora PAM—, según el parte policial. Ese cruce entre encierro y comando exterior es una de las claves que el tribunal destacó para confirmar la estructura criminal.
Qué dicen las pruebas y las cifras judiciales
En el proceso tuvieron peso las pruebas extraídas de teléfonos móviles, las interceptaciones y la evidencia material; el fallo menciona conversaciones que demostraron la entrega y la coordinación del encuentro que terminó en homicidio (según El Ciudadano). En el operativo del 13 de julio de 2022, cuando detuvieron a Coronel en Gallo al 1600, barrio La Cerámica, los efectivos secuestraron dos pistolas, 80 municiones y 205.000 pesos, lo que derivó en condenas adicionales por portación de armas y encubrimiento. Vallejos había sido arrestado el 20 de junio de 2022 por otro homicidio —el de Ricardo Capoulat— y el análisis del celular lo vinculó a ambos episodios. En el juicio también fue relevante la actuación de la fiscalía inicialmente liderada por Gisela Paolicelli y continuada por Agustina Eiris.
Qué falta: celeridad, presencia estatal y prevención
Observamos que la condena llega casi cuatro años después de los hechos (mayo de 2022 vs. abril de 2026), mientras que la víctima policía estuvo en estado crítico más de 70 días, y la ciudad sigue lidiando con bandas que operan en territorios con poca presencia estatal (datos de la causa, según El Ciudadano). Exigimos investigación judicial transparente y celeridad procesal, tal como planteamos sobre violencia institucional en notas previas, porque la demora afecta a víctimas, testigos y vecinos. También reclamamos políticas públicas sostenidas: presencia policial con controles adecuados, pero sobre todo inversión en educación, trabajo y salud en barrios donde se reproducen estas organizaciones. Sin esa combinación, la condena penal no alcanza para modificar el mapa territorial del delito.