La industria manufacturera registró su séptima caída interanual consecutiva en enero, con una contracción de 3,2% respecto a enero de 2025, según el INDEC. Al mismo tiempo, la serie mensual muestra señales mixtas: la producción industrial creció 3,1% en enero frente a diciembre (INDEC), mientras que la construcción frenó su descenso y registró un aumento de 1,2% interanual en el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) (INDEC). Ese doble movimiento —caída interanual en industria y estabilidad en construcción— resume un inicio de año con desequilibrios sectoriales que requieren lectura fina desde la provincia.

¿Qué dicen los números del sector manufacturero?

Vemos que la caída interanual de 3,2% responde a pérdidas concentradas en rubros expuestos a importaciones y a ciclos internacionales. Tres divisiones explicaron buena parte del retroceso: Vehículos cayó 25,7% interanual, Maquinaria y equipo bajó 20,2% y Prendas de vestir retrocedieron 20,6% (INDEC). En total, 10 de las 16 divisiones presentaron caídas interanuales, aunque contra diciembre hubo saldo favorable en nueve rubros principales. En la comparación mensual, lo más destacado fue el repunte de automotores, que subió 7,9% respecto a diciembre (INDEC), seguido por muebles, refinación y textiles con alzas superiores al 4% mensual. Estos números muestran que la dinámica depende tanto de la competencia importada —mencionada por empresas en maquinaria y vestimenta— como de factores transitorios en la demanda interna.

Construcción: ¿recuperación incipiente o estancamiento maquillado?

El ISAC creció 1,2% interanual en enero y se mantuvo prácticamente estable respecto a diciembre, según el INDEC. El indicador del ciclo de la actividad mostró una suba mensual de 0,8%, lo que sugiere señales incipientes de recuperación pero a ritmo moderado (INDEC). El consumo de insumos fue heterogéneo: hormigón elaborado aumentó 16,9% interanual, artículos sanitarios 15,8% y placas de yeso 11,7%; en contraste, el cemento portland cayó 5,3% y el hierro redondo 10,0% (INDEC). Esa dispersión indica que hay proyectos y segmentos que tiran para arriba —posiblemente obra privada o rehabilitaciones—, mientras que rubros ligados a obra pública o grandes emprendimientos siguen rezagados. Para la provincia, la pregunta clave es con qué intensidad se sostienen los empleos y si la obra pública puede ser usada con transparencia para sostener la demanda de insumos.

¿Qué implican estos resultados para Santa Fe y el empleo provincial?

La estructura productiva santafesina combina industria manufacturera, agroindustria y construcción; así, una caída sostenida en la industria expone a proveedores y a empleo calificado en el interior y en Rosario. Cuando sectores como maquinaria agrícola bajan 20,2% interanual (INDEC), impacta en la cadena de valor agroindustrial que es central para la provincia. Además, la recuperación mensual de 3,1% en la industria (INDEC) no asegura empleo si es estacional o concentrada en componentes importados. Desde la lente fiscal y social, esto implica que las paritarias y el empleo público tendrán mayor peso en sostener la demanda local: si los salarios pierden poder adquisitivo, el consumo de bienes durables y la obra se contraen. Reforzamos nuestra posición: las paritarias deben recuperarle a los trabajadores el poder de compra perdido, y la provincia debe exigir transparencia en cómo dirige recursos a obras y subsidios.

Qué debería hacer el gobierno provincial ahora

La política pública provincial debe articular tres prioridades claras: focalizar obra pública transparente y con evaluación de impacto, apoyar a pymes industriales con créditos y asistencia técnica, y monitorear la presión de importaciones en cadenas sensibles. Primero, la obra pública debe licitarse con criterios claros y rendición pública de metas: obras que demanden insumos locales ayudan a reactivar eslabones productivos. Segundo, líneas de crédito provinciales o en coordinación con Nación deben priorizar capital de trabajo para sectores afectados por la competencia externa, como maquinaria y confección. Tercero, necesitamos datos: ¿con qué partidas del presupuesto se financiarán estas medidas y qué evaluación ex ante se hará? Sin respuestas públicas a esas preguntas, cualquier anuncio corre el riesgo de ser discurso. Vemos que la coyuntura exige políticas fiscales inteligentes y control legislativo para garantizar resultados concretos.