Los tres acusados por el crimen de Ramiro Fabián Nast fueron imputados este martes y quedaron con prisión preventiva mientras avanza la investigación. Según la fiscal Noelia Navone, los imputados —Luis V., Kevin T. y Matías Z.— actuaron como coautores en el homicidio ocurrido entre el viernes 3 y el sábado 4 de abril en una vivienda de Brandsen al 5300, en Funes.

Qué pasó: la reconstrucción básica

La audiencia en el Centro de Justicia Penal permitió formalizar la hipótesis de la fiscalía. Según la acusación, Ramiro, de 23 años, recibió múltiples golpes en distintas partes del cuerpo, principalmente en el cráneo, y murió por un traumatismo craneoencefálico grave, de acuerdo con lo expuesto por Navone. El cuerpo fue ocultado dentro de una heladera y luego arrojado en un zanjón de Funes; fue encontrado el 6 de abril, tres días después del último avistamiento el 3 de abril (según la fiscalía y la familia). En la audiencia, el juez Aldo Bilbao Benítez aceptó la imputación por homicidio simple consumado y dictó las medidas cautelares.

¿Qué dicen la fiscalía y la familia?

La fiscalía presentó la mecánica: agresión física seguida de ocultamiento del cuerpo, y solicitó la prisión preventiva de los tres acusados, medida que el juez aceptó. Para la familia, la noticia fue doblemente devastadora: según la madre de Ramiro, su hijo no tenía vínculos con actividades delictivas y fue visto por última vez el viernes 3 de abril, lo que motivó una búsqueda pública con difusión de rasgos y un tatuaje para facilitar la identificación. La versión familiar entra en tensión con la hipótesis fiscal; por ahora no hay un móvil único confirmado en la audiencia y la investigación procura esclarecer si se trató de una disputa personal, un episodio de violencia entre conocidos o una situación distinta.

El proceso judicial: medidas y plazos

En la audiencia celebrada el martes 15 de abril (según constancias de la causa), la fiscal presentó pruebas suficientes para que el juez dictara prisión preventiva a los tres detenidos por el plazo que fija la ley provincial. Los imputados fueron trasladados a unidades penitenciarias para cumplir la medida cautelar. En este tramo procesal, la figura acusada es homicidio simple consumado en calidad de coautores, lo que habilita la investigación penal ordinaria y la recolección de pruebas forenses complementarias. Lo que sigue: pericias sobre lesiones, trazabilidad del lugar donde se arrojó la heladera y declaraciones de testigos que puedan precisar horarios y roles.

¿Qué falta y qué pide el barrio?

Quedan preguntas prácticas y políticas. Falta determinar el móvil concreto y el recorrido de la evidencia entre el domicilio y el zanjón; hace falta además escuchar a vecinos y testigos que, según relatos comunitarios, podrían aportar registros de cámaras o datos sobre movimientos la noche del hecho. Desde la perspectiva barrial, el caso reactiva la demanda por una presencia estatal sostenida: investigación policial con transparencia, servicios de prevención y políticas sociales que apunten a reducir la violencia. Vemos, además, la necesidad de procedimientos más rápidos en la fase inicial: la familia buscó activamente desde el viernes 3 y su tarea fue central para que el cuerpo fuera identificado el 6 de abril. El periodismo seguirá la causa sin adelantarse a la sentencia y mantendrá la atención en los nombres, las pruebas y el reclamo de verdad y justicia.