El cuerpo de Ramiro Fabián Nast, de 23 años, fue hallado el lunes por la tarde en la intersección de Paysandú y Tomás de la Torre, en la ciudad de Funes. Según la investigación preliminar, hay un hombre aprehendido de 29 años vinculado al caso; la fiscalía activó el protocolo de homicidio y ordenó pericias.

Hallazgo y datos oficiales

La familia informó que Ramiro habló con su madre el jueves a la noche y que desde entonces su teléfono quedó apagado; fue encontrado el lunes por la tarde, lo que marca un lapso de tres días sin noticias, según contó Yanina, su madre. Ramiro tenía 23 años y trabajaba en un supermercado de la ciudad, un dato aportado por allegados y corroborado por fuentes del entorno. El procedimiento judicial informó la aprehensión de “un hombre de 29 años”, según el parte policial al que accedió este medio. La fiscalía dispuso pericias forenses y balísticas para determinar la mecánica del hecho y la data de muerte.

¿Qué dicen la familia y los vecinos?

La madre, Yanina, definió a su hijo como “un chico con un corazón muy grande” y destacó el apoyo de la comunidad: “A mi hijo lo amaba todo el mundo”, dijo entre lágrimas. Contó que Ramiro no convivía con ella pero mantenía contacto constante; así se supo que la última vez que lo vieron fue en un festejo el viernes por la noche. Vecinos y amigos organizaron una búsqueda que, según familiares, sorprendió incluso a la policía por su magnitud. En su relato, Yanina deslizó sospechas sobre “gente de este barrio que comercializa”, sin afirmar vínculos previos de su hijo con actividades delictivas. El testimonio familiar orienta una línea de investigación sobre el entorno, pero no reemplaza las pericias en curso.

Lente institucional: la investigación y la respuesta del Estado

Las autoridades judiciales actuaron con el protocolo de homicidio estándar: intervención de la fiscalía local, orden de autopsia y secuestro de posibles indicios en el lugar del hallazgo. Según fuentes judiciales, la aprehensión de un sospechoso de 29 años forma parte de las medidas iniciales para asegurar la escena y avanzar con las pruebas. La familia exige celeridad en las pericias y transparencia en el avance de la causa; ese reclamo es habitual en sucesos que conmocionan a comunidades pequeñas. Desde la perspectiva institucional, las próximas 48-72 horas suelen ser decisivas para la obtención de evidencia científica que permita reconstruir la mecánica del crimen.

¿Qué puede reclamar la comunidad y qué falta?

Este hecho vuelve a poner en primer plano la demanda por una respuesta integral: control policial efectivo, sí, pero también prevención social sostenida. Nosotros sostenemos que la seguridad no se resuelve solo con más presencia de fuerzas; exige programas locales, acompañamiento a familias y políticas que reduzcan la exposición a situaciones de riesgo. La familia de Ramiro reclamó claridad y rapidez: tres días sin noticias desde la última comunicación hasta el hallazgo fueron una ventana que la comunidad vivió como crítica. Exigimos que la investigación avance con rapidez y transparencia, y que el Estado combine medidas de corto plazo con políticas sociales para que barrios como este no sean, en la práctica, territorios de impunidad.