La Argentina puede autodeclararse libre de gripe aviar el 27 de abril si no se detectan nuevos focos; entre enero y marzo de 2026 exportó 11.816.396 kg de productos avícolas, con 43,16% destinado a Asia y 19,64% a Gambia (La Nación; Senasa).
Estado actual y cifras clave
El dato central es técnico y temporal: el Senasa exige 28 días desde la finalización de las tareas de desinfección y control para habilitar la autodeclaración ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (Senasa). Si no hay nuevos focos, esa ventana vence el 27 de abril y abre la etapa de negociaciones bilaterales para la reapertura de mercados.
En términos comerciales, el primer trimestre de 2026 mostró que el flujo se sostuvo en volumen pero cambió de destino. Según La Nación, entre enero y marzo se exportaron 11.816.396 kg de productos avícolas; 5,1 millones de kilos (43,16%) fueron al mercado asiático y 2,3 millones (19,64%) a Gambia. Estos números explican por qué la industria habla de mantener volúmenes a costa de menores precios y márgenes más ajustados (La Nación). Además, los brotes recientes en establecimientos comerciales en Ranchos y Bolívar (Bs. As.) y Alejo Ledesma (Córdoba) son los que determinan restricciones internacionales (La Nación).
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El corrimiento de destinos tiene dos efectos claros: pérdida de precio por tonelada y mayor volatilidad comercial. Mercados de alto valor como China, la Unión Europea y Chile permanecen cerrados desde los brotes de 2025, y el bloque europeo solo habilitó algunos productos procesados desde marzo de 2026 (La Nación). En 2025, el Grupo GTA y sus subsidiarias concentraron cerca del 35% de las exportaciones avícolas argentinas, lo que evidencia la concentración del sector y la exposición a decisiones sanitarias puntuales (La Nación).
La consecuencia práctica es que la industria mantiene volúmenes pero con una estructura de ventas que prioriza destinos que aceptan regionalización o protocolos específicos, lo que reduce el precio promedio y estrecha márgenes. Además, operar en mercados con tensiones logísticas o geopolíticas incrementa el riesgo comercial y hace más incierta la planificación de la cadena.
¿Qué falta para recuperar destinos de mayor valor?
No alcanza con la autodeclaración técnica: cada país debe validar la recuperación y los plazos son disímiles. La Unión Europea, por ejemplo, puede tardar hasta seis meses en reconocer formalmente la recuperación del estatus sanitario tras un brote (La Nación). Eso convierte la reapertura en un proceso administrativo y político que exige documentación, auditorías y confianza sostenida en los controles locales.
En ese punto entra la política pública: las autoridades sanitarias deben transparentar protocolos, resultados de vigilancia, trazabilidad y medidas correctivas. Exigimos transparencia y auditorías independientes sobre las medidas sanitarias, los protocolos de control y cualquier vínculo público-privado relacionado con la industria avícola; es la única forma de reducir la incertidumbre cuando se negocian reaperturas país por país.
Qué debería hacer Santa Fe y cómo nos afecta
Santa Fe, como provincia de fuerte peso agroindustrial, tiene intereses directos en la recuperación de mercados y en la estabilidad de la cadena laboral local. La caída de destinos de alto valor afecta la rentabilidad de empresas que generan empleo en el interior, lo que a su vez impacta en la demanda local y en la recaudación provincial. Por eso, desde el lente fiscal y social exigimos medidas que combinen control sanitario con apoyo a la reconversión hacia productos de mayor valor agregado.
En términos institucionales, es clave coordinar registros y controles provinciales con Senasa y reforzar la trazabilidad en granjas comerciales. También corresponde transparencia en los subsidios, tratamientos impositivos o programas de fomento vinculados al sector; sin eso, la recuperación comercial puede beneficiar desproporcionadamente a actores concentrados. Para no perder el foco de gobernabilidad y transparencia, conviene recordar que la discusión pública sobre acuerdos y gestión fiscal exige claridad, como reseñamos en notas recientes sobre gobernabilidad Caputo niega pacto con gobernadores; la discusión abierta sobre gobernabilidad y transparencia.
La reapertura internacional es una oportunidad técnica y comercial; convertirla en una recuperación sostenible exige reglas claras, auditorías independientes y políticas provinciales que protejan empleo y fomenten el valor agregado en origen.