La siembra de girasol creció con fuerza en la campaña 2025/26: a nivel nacional se reportaron 3,0 millones de hectáreas y una estimación de 7,2 millones de toneladas, un aumento interanual del 28,6%; en Santa Fe el área llegó a 500.000 hectáreas, según la nota publicada por Sin Mordaza que cita a investigadores del INTA. Esa cifra provincial representa una porción significativa del salto productivo nacional y anuncia efectos sobre las rotaciones, la cadena industrial y la demanda logística.

¿Qué explica este salto en Santa Fe?

Vemos que la expansión sigue una lógica técnica y económica combinada. Según Gonzalo Scarpín del INTA (citado en Sin Mordaza), el girasol se adapta bien a ambientes con limitaciones hídricas y funciona como alternativa en las secuencias agrícolas del norte provincial. Los datos son elocuentes: el departamento 9 de Julio aumentó su superficie de 48.500 a 152.000 hectáreas en un año, casi triplicando el área; además se reportan incrementos en Vera y San Javier. En la red de ensayos de ASAGIR junto con INTA Reconquista, las siembras tempranas (agosto) mostraron rendimientos superiores y mayor porcentaje de aceite frente a siembras de octubre, lo que refuerza el atractivo técnico del cultivo. Esa convergencia entre adaptación ambiental y mejores resultados agronómicos explica por qué productores locales apostaron por ampliar la superficie.

¿Cómo impacta esto en la economía provincial y en las cuentas públicas?

La expansión del girasol tiene efectos concretos en la economía provincial: más materia prima implica mayor demanda de molienda, transporte y servicios rurales. Si Santa Fe suma 500.000 ha sobre 3.000.000 ha nacionales, concentra aproximadamente 16,7% del área nacional (cálculo a partir de los datos citados), lo que puede alterar flujos comerciales y la carga sobre infraestructura vial y ferroviaria. Aquí entra el lente fiscal: hay que saber si la expansión se sostiene por decisiones de mercado o por incentivos públicos —bonificaciones, alivios impositivos o inversiones en redes de transporte— y quién financia esas medidas. Exigimos transparencia pública sobre cualquier incentivo, así como sobre el cálculo del impacto fiscal y los planes de inversión en logística e instalaciones de procesamiento, para evitar costos ocultos a contribuyentes y garantizar que la ganancia sea también pública.

¿Qué riesgos agronómicos y ambientales debemos mirar?

Los ensayos de ASAGIR e INTA advierten otra arista: variabilidad entre híbridos y sensibilidad a la fecha de siembra. La expansión acelerada aumenta el riesgo de elegir material genético inadecuado, amplificar plagas o reducir la diversidad de rotaciones. Además, el traslado de superficies a cultivos extensivos en zonas marginales puede tensar suelos y recursos hídricos. La ventaja técnica de la siembra temprana (agosto) no elimina la necesidad de manejo integrado: rotaciones, monitoreo de enfermedades y políticas de conservación de suelos. La provincia debe acompañar con extensión técnica y programas de manejo sustentable, además de sistemas de información que permitan a productores y municipios tomar decisiones basadas en datos verificados por el INTA y las redes de ensayo.

Qué debería hacer la provincia ahora

La expansión del girasol es una oportunidad que exige una agenda pública clara. Recomendamos: (1) transparencia inmediata sobre cualquier incentivo o subsidio ligado a la siembra y procesamiento, con detalle de partidas y origen del financiamiento; (2) priorizar inversiones en infraestructura logística y capacidad de molienda donde haya concentración de producción, con evaluación costo-beneficio publicada; (3) reforzar programas de extensión y ensayos regionales para orientar la elección de híbridos y fechas de siembra; y (4) establecer monitoreo ambiental y sistemas de manejo de riesgo agronómico. Estas medidas combinan el lente fiscal y el social: aprovechar la revalorización del cultivo sin transferir costos ocultos a la sociedad ni comprometer recursos naturales. Exigimos que la provincia publique los números y planes; sin datos, la expansión corre el riesgo de ser rentable solo para unos pocos.