El Concejo municipal aprobó este jueves un convenio urbanístico para unificar dos predios del Mercado de Concentración Fisherton con el objetivo de modernizar logística y servicios. Según el texto sancionado, se suprime un tramo de la calle Urízar y se incorpora al dominio público una fracción destinada a redefinir el trazado de la calle Gallegos; la iniciativa contempla además la creación de una playa de estacionamiento y un espacio de espera para clientes (según el Concejo municipal). La medida incluye la transferencia de más de 6.100 metros cuadrados al Consorcio del Mercado y la incorporación al dominio público de más de 6.600 metros cuadrados (según el Concejo municipal), lo que arroja una diferencia neta de unos 500 m2 a favor del dominio público (cálculo propio sobre cifras del Concejo municipal).
¿Qué cambia en Fisherton y por qué importa?
La decisión permite optimizar operaciones de carga y descarga dentro del predio y reorganizar calles internas, con impacto directo sobre la logística mayorista. En los fundamentos consta la creación de un espacio de venta para productos agroecológicos de economía solidaria y la habilitación de una playa de estacionamiento y un área de espera con servicios para clientes (según el Concejo municipal). Esto no es menor: en un mercado de concentración, mejorar tiempos de carga reduce costos logísticos y congestión en barrios vecinos.
Vemos que la transferencia de “más de 6.100 m2” y la incorporación de “más de 6.600 m2” (según el Concejo municipal) permitirán reconfigurar flujos dentro y fuera del predio. Pero la ganancia para la ciudad dependererá de cómo se ejecute la obra y de la gestión del Consorcio, por lo que reclamamos transparencia en las concesiones y en los plazos de obra.
¿Cómo afecta esto la movilidad barrial?
La Secretaría de Movilidad y el Ente de Movilidad elevaron un informe que, según consta en comisiones, sostiene que la supresión de la calle Urízar “no genera afectaciones en la conectividad barrial ni en el transporte urbano de pasajeros” (según la Secretaría de Movilidad y el Ente de Movilidad). Eso debe ser tomado en serio: un dictamen técnico reduce fricciones con vecinos y con recorridos de transporte.
Aun así, observamos que las intervenciones viales requieren comunicación clara y cronogramas accesibles. Como reclamamos en notas previas sobre intervenciones urbanas, la planificación técnica y la transparencia son indispensables para que la mejora logística no termine generando atajos informales, derrapes de tránsito o perjuicios para el comercio local (ver nota relacionada: “Pullaro defiende la gestión: “sin motosierra y con sensibilidad social"" ).
¿Y el manejo del agua y el riesgo de anegamientos?
Una parte de la nueva configuración del predio está pensada para funcionar como reservorio pluvial, una apuesta a la gestión del agua urbana frente a episodios de fuerte lluvia (según el Concejo municipal). Incorporar capacidades pluviales dentro de proyectos urbanos es una práctica que hoy se vuelve imprescindible por la mayor frecuencia de eventos extremos.
Para inspirarnos en soluciones complementarias, existe experiencia reciente como el piloto “Las Amunas” en Mendoza para recargar acuíferos mediante zanjas (Prensa Libre Online, 19/03/2026). No proponemos copiar sin adaptar: la clave es integrar obras de retención superficial con drenajes existentes y un mantenimiento acordado entre municipio y Consorcio. Pedimos que los estudios hidrológicos y los criterios técnicos sean públicos y comparables.
¿Qué falta para que la obra realmente cumpla con la comunidad?
La aprobación es el primer paso; lo que sigue son plazos, proyectos ejecutivos, contralor y transparencia. Reclamamos que el Consorcio del Mercado y el municipio publiquen el cronograma de obra, los estudios de impacto vial y pluvial, y las condiciones del comodato o transferencia de dominio. Sin esos documentos la discusión queda en promesas.
Además, la incorporación de un espacio para productos agroecológicos es positiva, pero requiere reglamentación y recursos para que no sea simbólica. Finalmente, el Concejo también aprobó en la misma sesión un aumento en la tarifa de embarcaciones del Parque Independencia: la media hora para embarcaciones de tres personas pasa de $12.500 a $15.000 (según el Concejo municipal), un incremento del 20% respecto de la tarifa vigente. Esa decisión municipal muestra la necesidad de priorizar la transparencia presupuestaria y la comunicación con vecinos cuando se toman medidas que afectan el espacio público.
Concluimos que la ampliación del Mercado Fisherton puede mejorar logística y proponer soluciones hídricas útiles, pero solo si viene acompañada de planificación técnica, acceso público a los estudios y control ciudadano. Observamos que la ciudad gana espacio público neto en cifras (unos 500 m2 según el cálculo sobre los números del Concejo municipal), y exigimos que ese beneficio sea tangible para el barrio y para los usuarios del mercado.