Se trata de la deuda que Platense mantiene con Colón por la transferencia del mediocampista Leonel Picco y del reclamo del 30% que el Sabalero asegura conservaría sobre una posterior venta cercana a US$1.800.000 (según Sin Mordaza, 9/3/2026). Esta suma incompleta y las cuotas vencidas volvieron a tensionar las oficinas rojinegras y pusieron al presidente José Alonso frente a uno de sus principales frentes de gestión.
¿De qué se trata el reclamo?
Colón afirma que la operación original por Picco no fue saldada en tiempo y forma y que “solo se habría abonado una parte del monto total”; varias cuotas pactadas, según la dirigencia, permanecen vencidas (Sin Mordaza, 9/3/2026). Además del saldo por el pase, el club reclama el 30% de la venta posterior de Platense al Remo de Brasil, operación que ese medio ubicó cerca de US$1.800.000; ese 30% representaría aproximadamente US$540.000 antes de impuestos y retenciones (Sin Mordaza). El dinero comprometido tenía destino concreto dentro del presupuesto: cubrir compromisos corrientes, entre ellos salarios del plantel profesional. Colón recuerda que la falta de esos recursos ya impactó en la etapa final de la conducción anterior, lo que introduce una comparación temporal con la gestión previa (Sin Mordaza).
¿Cómo impacta esto en el club y en la gestión cotidiana?
La ausencia de un pago acordado condiciona la gestión diaria de un club mediano como Colón: caja prevista para nóminas, proveedores y obras se recalcula cuando ingresan partidas demoradas. Según la nota original, la expectativa sobre ese dinero fue utilizada para afrontar pagos salariales y por eso la mora tiene efecto directo en la operativa del plantel y en la planificación deportiva (Sin Mordaza, 9/3/2026). La demanda de documentación no es sólo contable: implica verificar cláusulas, calendarios de pago y ajustes por impuestos internacionales que reducen el monto final disponible. En ese sentido reclamamos planificación y transparencia: los ingresos extraordinarios por transferencias deben incorporarse al presupuesto con traza y garantías contractuales, para que no vuelvan a condicionar la gestión del día a día.
¿Qué caminos tiene Colón y qué debería pedir la dirigencia?
La dirigencia rojinegra ya intenta acceder a toda la documentación vinculada a la transferencia para entender “cómo se armó la operación y cuál es el calendario de pagos” (Sin Mordaza). Desde lo inmediato hay herramientas administrativas y legales: requerimientos formales a Platense, revisión de registros en la Ficha Internacional de Transferencia (TMS) y, si corresponde, reclamos ante entidades nacionales o internacionales que supervisan pagos entre clubes. En lo político-institucional, pedir transparencia pública del calendario de pagos y el detalle de retenciones es una manera de proteger a la institución y a sus socios. Reforzamos la necesidad de que los clubes establezcan garantías para cobros futuros, y que las ventas internacionales incorporen cláusulas claras sobre agentes, impuestos y plazos.
Mirada final: por qué esto importa más allá del pase
No se trata sólo de un número en un contrato: cuando un club del interior o de una ciudad provincial depende de una transferencia para cumplir con salarios o proyectos, la demora repercute en jugadores, empleados y en la comunidad que sostiene al club. En Colón, la tensión por la deuda de Platense revive un problema recurrente en el fútbol argentino: la opacidad en cobros y la falta de mecanismos que den certezas de cobro inmediato. Reclamamos planificación y transparencia en la gestión de ingresos extraordinarios para que la recaudación por transferencias se traduzca en obras verificables y compromisos cumplidos con el plantel y el deporte amateur. Si la información no está disponible públicamente, los socios y la prensa tienen derecho a exigirla y verificarla.