La facturación promedio del tambo cayó 9,9% interanual en enero de 2026 en pesos constantes y 14,1% en dólares, según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). Esta pérdida de ingreso se combina con una caída del precio promedio al productor de 18,7% frente a enero de 2025, lo que explica por qué muchos tambos registran márgenes más estrechos justo cuando la producción se expande.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Vemos una tensión clara entre oferta y demanda interna. La elaboración de leche aumentó aproximadamente 10% en 2025 y para 2026 el sector proyecta otro crecimiento de entre 4% y 6% (OCLA). En paralelo, el consumo per cápita subió de 171 a 181 litros por habitante entre 2024 y 2025 (+6,3%), pero ese salto no alcanza para recuperar los niveles de 2023, según OCLA. El resultado es un mercado interno que no absorbe el aumento de volumen, con la necesidad de dirigir cerca del 25% de la producción hacia el exterior (estimación sectorial citada por la fuente). Para el consumidor argentino, esto significa que los precios domésticos tenderán a reflejar primero la presión sobre márgenes, mientras que la colocación de excedentes dependerá de las señales externas.

La cuenta del tambero: ingresos, costos y relaciones insumo-producto

El impacto sobre el poder de compra del productor es directo. Según OCLA, la relación leche/maíz pasó de cerca de 2,2 kg de maíz por litro a menos de 1,8 kg en los meses más recientes, y relaciones similares se observan frente a soja y precios de reposición de vaquillonas. Con el precio al productor 18,7% abajo interanual (OCLA) y costos impulsados por insumos dolarizados, la capacidad de cobertura de gastos se redujo sensiblemente. Observamos que la pérdida de renta no se corrige solo con mayores volúmenes: cuando la cadena produce más sin una mejora sostenida de precios, los márgenes se comprimen y aumenta la vulnerabilidad de tambos pequeños y medianos. Desde la lente social y fiscal, esto tensiona el empleo rural y la demanda local en provincias lecheras como Santa Fe.

El rol de las exportaciones y el tipo de cambio

La salida del excedente al mercado externo es condición necesaria para que la cuenta cierre. La Argentina exporta alrededor del 25% de su leche, por lo que si la producción crece entre 4% y 6% en 2026 ese porcentaje debe aumentar o los precios caerán aún más (OCLA). En 2025 la leche en polvo entera cayó desde US$3600–3800/ton a US$3000–3200/ton por mayor oferta global; a comienzos de 2026 las subastas del Global Dairy Trade mostraron una recuperación que volvió a ubicar precios por encima de US$3600/ton en algunas ruedas (GDT). Aquí aparecen dos variables clave: el acceso a mercados con contratos estables y el tipo de cambio aplicable a esos embarques. Exigimos transparencia sobre qué tipo de cambio y qué calendarios de liquidación se usarán cuando se diseñen apoyos para la exportación, porque sin esos datos cualquier incentivo puede ser sólo cosmético.

Qué políticas provinciales y nacionales hacen falta

Desde la provincia y la Nación se requieren medidas que combinen alivio coyuntural y reformas estructurales. A corto plazo pedimos ordenamiento de vencimientos y líneas de crédito atadas a producción que respeten el precio de referencia (coherente con nuestra postura previa sobre reordenamiento de vencimientos). También es imprescindible claridad sobre partidas presupuestarias: ¿de dónde sale la plata para subsidios o salvatajes y qué impacto fiscal tendrán? En lo estructural, hay que trabajar en: mejorar trazabilidad y valor agregado (para reducir la exposición a commodities), negociar acceso a mercados con cadenas logísticas claras, y revisar regímenes de promoción que garanticen que la renta llegue al productor. Sin datos públicos sobre contratos de exportación, partidas de subsidio y tipo de cambio aplicable, cualquier anuncio pierde credibilidad. En resumen, apoyamos la colocación de excedentes en mercados externos, pero exigimos transparencia y medidas que preserven el poder adquisitivo de los tamberos y el empleo en regiones lecheras.