Argentinos Juniors venció a Platense con un penal convertido por Alan Lescano a los 104 minutos, tras una revisión en pantalla del VAR que cambió la decisión inicial del árbitro Fernando Echenique (LA NACION, 23/3/2026). El tanto llegó en el noveno minuto del descuento —marca registrada en el acta como el minuto 54 del segundo tiempo— y desató el festejo en La Paternal pasada la medianoche (LA NACION, 23/3/2026). Este resultado no sólo define un clásico: modifica posiciones de cara a la fase final del torneo.

¿Fue penal?

La jugada decisiva nació cuando Giaccone ingresó al área y tuvo un roce con Leonardo Heredia; Echenique inicialmente no sancionó, pero el VAR (a cargo de Fernando Espinoza) lo recomendó ver la repetición y el árbitro terminó señalando penal (LA NACION, 23/3/2026). Desde la tribuna la sensación fue ambivalente: no fue una infracción explosiva, pero sí lo suficientemente consistente para desestabilizar al atacante. En términos deportivos, es válido preguntarse por el umbral que define una falta en áreas pequeñas y en el tiempo adicional, donde cada contacto se magnifica. La pregunta no es sólo jurídica: es táctica. Los entrenadores deberán preparar estas situaciones, tanto en ataque como en defensa, porque una acción mínima puede decidir un clásico y mover posiciones en la tabla.

¿Qué dice el VAR y cómo se comunica la decisión?

El episodio pone foco en la cadena de decisiones: árbitro en cancha, operador de VAR y la habitual revisión en pantalla. Aquí, el árbitro aceptó la sugerencia del VAR para revisar la jugada y terminó sancionando el penal (LA NACION, 23/3/2026). Vemos que la tecnología ya no es accesorio: condiciona resultados y exige protocolos claros de comunicación hacia jugadores, cuerpo técnico y público. No alcanza con que el VAR exista; es imprescindible que la AFA y la impronta dirigencial de la liga garanticen transparencia en su uso y en la explicación posterior. Reclamamos planificación y transparencia dirigencial en el fútbol —una postura coherente con notas previas— para que decisiones así se entiendan y no alimenten desconfianza en clubes y hinchas.

Impacto en la tabla y consecuencias deportivas

El gol de Lescano permitió a Argentinos ingresar en zona de clasificación a los playoffs, mientras que Platense quedó en el noveno escalón de la Zona A (LA NACION, 23/3/2026). El partido, jugado el 23/3/2026, llega en un contexto complejo para el Bicho: el equipo arrastra dos eliminaciones en lo que va del año (Copa Libertadores y Copa Argentina), según el mismo informe (LA NACION, 23/3/2026). Esa referencia temporal es clave: este triunfo funciona como punto de inflexión momentáneo frente a un inicio de temporada con menos alegrías de las esperadas. En términos prácticos, sumar de a tres en un clásico puede cambiar la dinámica anímica del plantel y la percepción de la dirigencia frente a socios y sponsors.

Mirada dirigencial y carga física: más planificación, menos urgencias

Que un clásico se defina a los 104 minutos no es sólo curiosidad estadística: es un recordatorio de la demanda física y mental sobre los jugadores. Vemos la urgencia de exigir a clubes y competencias una planificación que proteja la carga física de los planteles y evite decisiones apuradas en el mercado o en la gestión de calendarios. Además, la gestión del VAR y la comunicación arbitral deben ser parte de esa planificación: transparencia dirigencial que explique protocolos, tiempos de revisión y criterios aplicados. Reclamamos, como en posturas anteriores, planificación y transparencia para sostener proyectos deportivos y cuidar a quienes juegan: los futbolistas no son variables descartables cuando una decisión en tiempo de descuento cambia la historia de una temporada (LA NACION, 23/3/2026).