Un estudio europeo con 10.217 participantes de entre 65 y 94 años, con datos recopilados entre 2012 y 2019, concluye que la soledad se vincula a peores puntajes de memoria al inicio del seguimiento, pero no a un deterioro más rápido de la función cognitiva durante los siete años analizados. Según la nota en La Nacion que resume el trabajo publicado en Aging & Mental Health y basado en la encuesta SHARE, la diferencia aparece en el punto de partida y no en la pendiente del declive.

¿La soledad acelera la pérdida de memoria?

La respuesta del estudio es no en términos de velocidad de declive: las personas que declararon mayor soledad comenzaron con puntuaciones más bajas en memoria inmediata y diferida, pero la tasa de pérdida fue similar en todos los grupos a lo largo del seguimiento. El análisis usó 7 años de datos (2012-2019) y observó que la llamada pendiente de disminución se hizo más evidente entre el tercer y el séptimo año, sin diferencias significativas en la inclinación entre solitarios y no solitarios, según Aging & Mental Health y SHARE. Esto sugiere que la soledad influye en el estado cognitivo presente, pero no necesariamente actúa como acelerador del deterioro cognitivo progresivo en ese lapso.

Qué dicen los datos del estudio

La muestra incluyó 10.217 adultos de 65 a 94 años, proveniente de varios países europeos, entre ellos España, Alemania, Suecia y Eslovenia, de acuerdo con la publicación. La distribución regional mostró mayores niveles de soledad en el sur de Europa (12 %), seguida por la región oriental (9 %), la septentrional (9 %) y la central (6 %), según los autores citados por La Nacion. El grupo con mayor soledad era, en general, de mayor edad, con predominio femenino y con mayor prevalencia de condiciones médicas como depresión, hipertensión y diabetes. Esos datos confirman que la soledad se correlaciona con peores condiciones de salud y rendimiento cognitivo inicial, pero no con una pendiente de deterioro distinta durante los siete años analizados.

¿Qué implicancias tiene para el cuidado y la salud pública?

Si la soledad afecta el punto de partida cognitivo, entonces intervenir temprano puede mejorar la reserva cognitiva disponible al comenzar el envejecimiento. Los autores sugieren incorporar la evaluación periódica de la soledad en los exámenes que miden capacidades cognitivas, propuesta que coincide con la discusión pública sobre reformas en salud mental y discapacidad enviadas al Congreso recientemente (Prensa Libre Online, 19/4/2026). Intervenciones comunitarias, actividades grupales y políticas que conecten centros de salud con organizaciones barriales podrían reducir el impacto inicial de la soledad. Desde nuestra perspectiva, apoyamos medidas públicas sostenidas que combinen salud, educación comunitaria y espacios de encuentro para mayores, porque modificar el estado social puede traducirse en mejores puntuaciones cognitivas al ingreso a la vejez.

Qué nos falta saber y cómo seguir

El estudio trata la soledad como una condición relativamente estable, pero en la vida real esa percepción cambia por eventos, mudanzas o intervenciones sociales. Hace falta investigación que registre fluctuaciones en la soledad y su relación con la cognición más allá de siete años. También faltan datos locales: la muestra es europea y no se puede asumir que las tasas y los efectos sean idénticos en Argentina. Proponemos incorporar tamizaje de soledad en controles geriátricos, diseñar evaluaciones longitudinales locales y evaluar si políticas comunitarias concretas modifican el punto de partida cognitivo. Así podremos pasar de observar una asociación a construir políticas que mejoren la calidad de vida de los mayores.