El intendente Leonardo Raimundo se reunió el 25 de marzo de 2026 con el ministro de Educación de la provincia, José Goity, para exponer la falta de bancos y la escasez de vacantes en las escuelas secundarias de San Lorenzo, y reclamó respuestas “inmediatas” para el ciclo lectivo 2026, según informó el municipio y fue reproducido por Sin Mordaza. La demanda, explicó Raimundo, no es solo por comfort: “numerosos jóvenes no pueden acceder a un espacio en las escuelas”, dijo durante el encuentro. Vemos en este pedido un reclamo sobre condiciones materiales (mobiliario) y sobre la planificación de vacantes; ambos condicionan el acceso efectivo al derecho a la educación. El tema no es exclusivo de la ciudad cabecera: Ricardone y otras localidades cercanas están en la misma situación, lo que habla de un problema territorial y de gestión que debe resolverse antes del inicio de clases.

¿Qué explicó Raimundo y qué pidió?

Raimundo detalló ante el ministerio la falta de bancas completas y la insuficiencia de vacantes en las secundarias municipales y provinciales de San Lorenzo, y pidió tanto el envío de mobiliario como medidas para ampliar la oferta educativa. En la reunión, el intendente sostuvo que sin respuestas rápidas muchos jóvenes quedarían afuera del ciclo lectivo 2026; la fecha de la gestión fue el 25/3/2026, según el comunicado municipal y la cobertura local. También pidió articulación para priorizar espacios para los que hoy no tienen vacante y soluciones provisionales (aulas modulares, reorganización de turnos) hasta tanto se regularice la oferta. A nivel institucional, la demanda combinó un pedido puntual —bancos— con un reclamo de planificación para garantizar vacantes, una doble exigencia que mezcla lo inmediato y lo estructural.

¿Por qué faltan bancos y vacantes y qué dicen los números?

La escasez de muebles escolares suele ser el síntoma visible de problemas mayores: subinversión en infraestructura, demoras en licitaciones y falta de prioridades en el cronograma de compras. En provincias con tensiones presupuestarias la respuesta tarda y se soluciona con parcheos; en Santa Fe, según el municipio de San Lorenzo, la demanda de vacantes aumentó respecto al ciclo lectivo 2025, aunque no se publicaron cifras consolidadas por escuela. Este reclamo local se enmarca en un escenario provincial más amplio: recientemente vimos que hay conflicto docente en 15 provincias, lo que expone estrés fiscal y gestión educativa regional (ver nota sobre las 15 provincias). Además, Argentina está organizada en 24 jurisdicciones (23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), lo que obliga a coordinar recursos entre niveles —un dato que complica la planificación si no hay mesas claras de trabajo interjurisdiccional, según el Ministerio del Interior.

¿Qué puede hacer la Provincia y qué reclaman los vecinos?

Desde la mirada territorial, los vecinos y las familias piden respuestas concretas: bancos para poner a los pibes a estudiar y cupos reales para evitar traslado o exclusión. Institucionalmente, la Provincia puede articular tres pasos mínimos: relevar la demanda real por escuela, priorizar el envío de mobiliario donde falte y activar soluciones temporarias (aulas, turnos o acuerdos con instituciones educativas cercanas) mientras se proyectan ampliaciones. Vemos que las soluciones técnicas requieren financiamiento y calendario: compras y envíos no se resuelven de un día para otro, pero la ausencia de planificación también es política. Exigimos transparencia sobre los números reales de vacantes y plazos de entrega, porque la decisión de cientos de familias depende de esas respuestas.

Qué observamos y qué pedimos como conclusión

La foto de San Lorenzo —bancos que faltan, pibes sin vacante, un intendente reclamando en la capital provincial— habla de prioridades y tiempos de gestión. Exigimos que las autoridades provinciales y municipales publiquen los relevamientos de vacantes por escuela, un cronograma de entrega de mobiliario y alternativas provisionales para garantizar que ninguno quede afuera del ciclo lectivo 2026. La demanda de Raimundo es legítima y urgente: la educación no espera, y cuando faltan recursos materiales el impacto se siente primero en los barrios más vulnerables. Mientras tanto, seguiremos comprobando si las promesas se convierten en envíos concretos y en cupos efectivos para las y los estudiantes locales.