El neurocirujano Julián Zuluaga advierte que el peso muerto, pese a estar de moda en gimnasios, está contribuyendo a un aumento de hernias discales en personas jóvenes; la OMS define el dolor lumbar como la principal causa de discapacidad en el mundo. Según la OMS, ocho de cada diez personas sufrirán dolor lumbar en algún momento de su vida y la prevalencia global podría aumentar un 36.4% en los próximos años respecto a la situación actual. Esta combinación de factores convierte a lo que muchos consideran un ejercicio de fuerza en un problema de salud pública si no se lo aborda con información y prevención.

¿Qué dicen los datos y qué parte es opinión clínica?

Vemos dos capas en la discusión: la evidencia biomecánica y la observación clínica. En el plano experimental, un estudio en un laboratorio biométrico en Alemania citado por la nota señala que la presión sobre el disco puede aumentar hasta un 450% cuando se realiza una flexión con carga; el ejemplo citado muestra un paso de 0.5 MPa a 2.5 MPa al levantar 20 kilos. En el plano clínico, Zuluaga afirma que el 90% de los pacientes menores de 30 años que llegan por dolor lumbar o hernias habían incorporado peso muerto a su rutina. Ambas piezas importan, pero no son sinónimo: la correlación clínica necesita contrastación epidemiológica para separar técnica inadecuada, cargas excesivas y predisposición individual.

¿Es el peso muerto el único culpable? ¿Qué aporta la postura tecnológica?

No existe un único culpable. Zuluaga también alerta sobre el “Text Neck”: con la cabeza erguida la columna soporta aproximadamente 5 kilos, pero al inclinar el cuello 60 grados la carga aumenta hasta 27 kilos, según los datos que cita. Además, la OMS advierte que el dolor lumbar ya es la primera causa de discapacidad global, y en países como Colombia figura como la principal causa de ausentismo laboral, lo que muestra el impacto social y económico. Esa doble presión —mayor sedentarismo y sobrecarga puntual en gimnasios— compone el cuadro actual. Es decir: la combinación de hábitos posturales prolongados y prácticas de ejercicio con cargas mal dosificadas eleva el riesgo, especialmente en jóvenes cuya musculatura y técnica todavía están en formación.

Alternativas prácticas y medidas de prevención

Si el objetivo es fortalecer glúteos y cadena posterior sin sobrecargar la columna, Zuluaga propone ejercicios como Step Up, Hip Thrust y sentadilla búlgara. Estas opciones minimizan la flexión lumbar con carga y permiten progresiones más seguras para principiantes. A nivel individual recomendamos: 1) mantener la técnica supervisada por profesionales certificados, 2) aumentar cargas gradualmente y 3) integrar trabajo de movilidad y control motor. A nivel público, la OMS llama a reorientar los sistemas de salud hacia la prevención de enfermedades lumbares; eso implica campañas escolares, formación docente y protocolos en los centros deportivos para jóvenes. La prevención temprana busca que las personas lleguen adultas con una columna funcional y menor riesgo de discapacidad.

Qué deberían hacer gimnasios, autoridades y usuarios

Observamos que la solución no pasa por prohibir un ejercicio ni por demonizar el entrenamiento con cargas: pasa por información, regulación mínima y fiscalización. Los gimnasios deberían exigir certificación de instructores, ofrecer talleres de técnica y registrar incidentes para construir datos locales. Las autoridades de salud y educación podrían incluir prevención postural en las escuelas y campañas públicas, siguiendo la recomendación de la OMS de priorizar la prevención. Finalmente, los usuarios—especialmente menores de 30—deben informarse: no todos los cuerpos responden igual a las cargas, y la anécdota clínica (casos atendidos por un especialista) tiene peso, pero necesita traducción a políticas y protocolos. Zuluaga aporta experiencia quirúrgica (23.000 horas de cirugía y 28.000 pacientes atendidos según el propio profesional) y su llamado combina una advertencia clínica con propuestas de alternativas concretas; desde la salud pública, vemos en esa mezcla una oportunidad para actuar antes de que aumente la carga de discapacidad.