El Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) y el Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos (Cudaio) realizaron dos ablaciones multiorgánicas que permitieron trasplantar hígados y riñones a seis pacientes, quienes evolucionan favorablemente, según informaron desde el Heca y el Cudaio. En el primer caso, un joven fallecido por un accidente de tránsito donó hígado, riñones y tejidos; en el segundo, una procuración por asistolia controlada aportó hígado, riñones, válvulas cardiacas, huesos y córneas.
¿Qué se hizo y qué resultados hubo?
Los dos procedimientos son técnicamente diferentes y muestran la capacidad operativa del servicio de procuración. En el primer procedimiento se ablacionaron hígado, riñones y tejidos, y en el segundo, por asistolia controlada, se sumaron válvulas cardiacas, huesos y córneas, según el Heca. Como resultado directo, seis pacientes recibieron trasplantes de hígado y riñón y evolucionan con pronóstico favorable, informó el hospital. Además, la institución detalló que durante 2025 se realizaron 21 ablaciones de órganos y hubo 21 donantes de tejidos; en lo que va de 2026 se concretaron 7 ablaciones y 1 donante de tejidos, datos provistos por el Heca. Estos números permiten comparar la actividad anual: 21 ablaciones en 2025 frente a 7 en lo que va de 2026, lo que refleja la estacionalidad y la dependencia de cada caso concreto.
¿Qué significa esto para la red pública y para el barrio?
El Heca se presenta como un hospital público, “rosarino 100%”, que vuelve a ponerse en primer plano en la cadena de donación y trasplante, según palabras de la secretaria de Salud Soledad Rodríguez. En una ciudad donde el acceso a la salud muchas veces depende de la proximidad y la capacidad del efector, estos procedimientos tienen un impacto directo en familias que esperaban un órgano. La procuración y el trasplante no son solo procedimientos quirúrgicos: requieren logística, disponibilidad de camas críticas, equipos de trasplante receptores y coordinación interjurisdiccional para distribuir órganos según listas de espera, detallaron desde el Cudaio. La realización de ablaciones por asistolia controlada implica además la capacitación del equipo y protocolos específicos, lo que habla de inversión en formación y recursos. Para la comunidad, cada donante representa hasta varias vidas salvadas o mejoradas, y la actividad del Heca es una señal de mantenimiento de esa cadena pública.
¿Qué falta para que haya más donantes y más trasplantes?
Los números del Heca muestran capacidad, pero también límites. La actividad trasplantológica depende de una conjunción de factores: cultura de la donación, comunicación hospitalaria, disponibilidad de quirófanos y camas de terapia intensiva, y seguimiento postoperatorio. Desde el Heca y el Cudaio destacan el carácter altruista de la procuración, pero para escalar la respuesta pública se requieren campañas sostenidas de concientización, formación continua del personal de guardia y recursos administrativos para agilizar listas y traslados. Además, la donación por asistolia controlada exige protocolos y equipamiento específico, que no todos los hospitales públicos poseen. Sostenemos que la salud pública es un derecho; por eso la política sanitaria debe traducir el esfuerzo operativo del Heca en inversión para replicar buenas prácticas en la provincia. También es clave transparentar cifras y tiempos de espera para que la ciudadanía pueda evaluar la eficacia del sistema de donación y trasplante.
En resumen, las ablaciones recientes del Heca y la coordinación con el Cudaio permitieron que seis pacientes recibieran órganos con buena evolución, según el hospital. Es una noticia de resultado clínico y de gestión hospitalaria, pero también una oportunidad para preguntarnos cómo ampliar ese éxito: más formación, más recursos y más diálogo con la comunidad para que la donación deje de ser un acto aislado y pase a ser una política pública sostenida.