La fiscalía de Rosario investiga la muerte de Sophia Civarelli, encontrada con una herida en el cuello, y la posterior caída desde un balcón de su novio, Valentín Alcida; ambos tenían 22 años y los hechos ocurrieron el 17 de abril de 2026, según la crónica judicial publicada por La Nación (17/4/2026). El caso se investiga como un femicidio seguido de suicidio, aunque la hipótesis del doble suicidio no convence a los investigadores y será definida con peritajes. Este primer dato es central para entender por qué la causa seguirá abierta mientras se determinan la mecánica y posibles participaciones de terceros.
¿Qué investigan los fiscales?
Los fiscales trabajan sobre la escena de la vivienda donde fue hallada Sophia y sobre la otra escena, a pocas cuadras, donde murió Alcida al arrojarse desde el balcón de la casa de una amiga (según La Nación, 17/4/2026). En la casa de la víctima apareció un cuchillo pequeño y con filo estilo sierra que estaba cerca de una mano; para la policía esa disposición sugiere posible alteración de la escena. La fiscalía busca peritajes de huellas, rastros biológicos y el cotejo de la carta que dejó Alcida, donde admitió su intención de suicidarse y afirmó que su novia habría hecho lo mismo. Según la nota, no hay registros públicos de denuncias por violencia de género contra la pareja, por lo que los testimonios de familiares y allegados serán clave para reconstruir convivencia y posibles situaciones de riesgo.
¿Qué dicen la escena y las pericias sobre suicidio y homicidio?
La investigación combinará evidencia forense con entrevistas: análisis de la herramienta cortante, cotejo de lesiones, estudio del lugar donde cayó Alcida y pericias digitales en teléfonos y redes para buscar mensajes o indicios previos. A nivel poblacional, el suicidio es una preocupación en jóvenes: según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio es la cuarta causa de muerte entre personas de 15 a 29 años (según la OMS). Ese dato no explica ni determina el caso, pero obliga a que las fiscalías y equipos periciales sigan protocolos que diferencien entre muerte autoinfligida y homicidio. Los resultados de autopsias y de la junta interdisciplinaria —médicos forenses, criminalística y especialistas en violencia de género— serán decisivos para confirmar si hubo femicidio, y en tal caso para buscar responsabilidades más allá del fallecido.
Impacto social, universitario e institucional: qué falta y qué pedimos
Ambos eran estudiantes de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario; la relación sentimental, según la cobertura, venía desde el año pasado (2025), lo que implica una convivencia de aproximadamente 1 año antes del desenlace (según La Nación). En un caso que toca a jóvenes universitarios, la respuesta institucional debe combinar investigación judicial con apoyo psicosocial para allegados y compañeros. Exigimos una investigación transparente y que las autoridades universitarias y de salud ofrezcan acompañamiento —contención emocional, acceso a servicios de salud mental y espacios de escucha— mientras la fiscalía avanza. También reclamamos que la prensa respete la vida privada de familiares y evite reproducir versiones no contrastadas; la verdad se construye con peritajes, testigos y datos, no con conjeturas. Finalmente, pedimos que la justicia explique en plazos razonables los resultados periciales y que cualquier señal de violencia de género sea investigada con protocolos claros y con perspectiva humana.