Para una casa completa de 100 m², incluyendo interiores y exteriores, La Nación reporta en febrero de 2026 un costo en materiales que va de $856.000 a $972.000 y una mano de obra profesional entre $2.300.000 y $3.450.000, según Guillermo Ortega, gerente de la red Sui Color (La Nación, 28/2/2026). Eso da un total aproximado entre $3.156.000 y $4.422.000 para la obra completa, o entre $31.560 y $44.220 por metro cuadrado cuando se divide el total por 100 m². Este primer número resume la magnitud del gasto del que habla la nota y sirve de punto de partida para decidir si conviene financiar, posponer o hacer parte del trabajo en forma autogestiva.

¿Cuánto sale por metro cuadrado y cómo se arma la cuenta?

La nota ofrece rangos claros: materiales $856.000 a $972.000 y mano de obra $2.300.000 a $3.450.000 para 100 m² (La Nación, 28/2/2026). Si sumamos esos extremos obtenemos un presupuesto mínimo de $3.156.000 y máximo de $4.422.000. En términos relativos, la mano de obra representa aproximadamente entre 72,9% y 78,0% del total del presupuesto (cálculo propio sobre los rangos citados), lo que explica por qué negociar o comparar presupuestos de trabajo profesional tiene tanto peso en el ahorro final.

Los materiales reportados contemplan pinturas de calidad media, imprimaciones y herramientas básicas según Ortega, mientras que los trabajos adicionales —como enduido, tratamiento de humedades o revestimientos texturados— pueden elevar el costo por encima de esos rangos (La Nación, 28/2/2026). Tener la cuenta por metro cuadrado ayuda a comparar ofertas y detectar presupuestos sorprendentemente bajos que pueden omitir preparación o garantía.

Preparación y tiempos: qué exige la obra

Según la fuente, la preparación implica lijado, masillado y la aplicación de selladores antes de pintar; luego se aplican dos o tres manos y se realiza la limpieza final (La Nación, 28/2/2026). El equipo habitual para una casa de 100 m² es de dos a tres pintores profesionales, y la obra completa suele llevar entre cinco y ocho días laborables trabajando jornadas completas en la misma casa. El secado al tacto puede ser de una a dos horas, el secado completo alrededor de 24 horas en interiores y entre 24 y 48 horas en exteriores, y para aplicar una nueva mano se recomienda esperar entre cuatro y seis horas.

Esos tiempos importan para el costo oculto: cuanto más larga sea la intervención, mayor será la exigencia logística y posiblemente el costo de mano de obra. Además, los arreglos por humedades o revoques previos amplían plazos y presupuesto, por lo que un diagnóstico previo es recomendable antes de cerrar contrato.

¿Qué encarece el presupuesto y cuándo conviene una pintura premium?

La nota advierte que los trabajos de enduido, la reparación de humedades y la aplicación de revestimientos texturados son los ítems que más suben el presupuesto (La Nación, 28/2/2026). También influye la marca y la calidad de la pintura: el rango de materiales citado corresponde a una marca de calidad media; optar por pinturas premium puede incrementar los costos materiales en forma notable. Además, la logística —acceso a andamios, altura de la vivienda, protección de mobiliario— suma ítems que deben detallarse en el presupuesto.

Para decidir, conviene evaluar el estado de las superficies: si hay fisuras, salitre o problemas de humedad, invertir en preparación y materiales de mayor resistencia reduce la necesidad de repintar antes de lo aconsejado. Si las paredes están en condiciones normales, una pintura de calidad media aplicada por profesionales puede cumplir el ciclo recomendado de 5 a 7 años citado por especialistas.

Alternativas prácticas para reducir el gasto sin sacrificar resultado

Antes de cerrar con un único presupuesto, pedir al menos tres cotizaciones desagregadas ayuda a comparar mano de obra, materia prima y tiempos. Hacer parte de la preparación interna —retirar muebles, proteger pisos y coordinar horarios— reduce horas de trabajo y puede acotar costos operativos, tal como sugiere Ortega (La Nación, 28/2/2026). Otra alternativa es optar por pinturas de buena relación precio-calidad en lugar de las premium más caras, y reservar revestimientos o muros de acento para intervenciones parciales.

Finalmente, dejar claras las condiciones de garantía y el detalle de trabajos incluidos (manos de pintura, selladores, limpieza) evita sobreprecios sorpresa. Para familias o inquilinos con restricciones presupuestarias, planificar la obra por etapas y priorizar fachadas críticas o interiores de mayor uso puede ser una estrategia viable.