La forma más segura y efectiva de proteger prendas de lana y seda no es la naftalina sino la combinación de limpieza, ventilación y repelentes botánicos como lavanda o albahaca, que actúan evitando la postura de huevos y minimizando riesgos domésticos (La Nación, 8/3/2026).
¿Por qué aparecen las polillas en el placard?
Las polillas colonizan espacios oscuros y quietos para depositar huevos; una hembra puede poner hasta 100 huevos en apenas diez días, lo que explica la rapidez con que la plaga se instala si hay prendas guardadas sin movimiento (La Nación, 8/3/2026).
Las larvas son las que provocan el daño: digieren queratina y se alimentan de fibras animales como lana, seda, cuero y plumas. Las prendas de uso frecuente sufren menos porque la luz y el movimiento interrumpen el ciclo biológico.
Por eso la primera línea de defensa es cambiar la condición del ambiente: orden, limpieza profunda de estantes y ventilación periódica reducen la humedad y la quietud que favorecen a las polillas.
¿Realmente funcionan la lavanda y la albahaca?
Las plantas aromáticas no matan a las polillas: interfieren con su sentido del olfato y desorientan a las hembras adultas, disminuyendo la posibilidad de puesta de huevos. En los aceites esenciales de lavanda predominan compuestos como linalool y acetato de linalilo; estudios químicos reportan rangos aproximados de 20–45% para linalool y 25–45% para acetato de linalilo en distintos cultivares, lo que explica su aroma intenso y su efecto repelente (Journal of Essential Oil Research, revisión).
En la práctica casera eso se traduce en saquitos de lavanda seca o plantas en maceta cerca del guardarropa. Es importante entender que estos remedios reducen la presencia adulta y no sustituyen, por ejemplo, el tratamiento puntual si ya hay una infestación de larvas visibles.
¿Qué riesgos tiene seguir usando naftalina?
La naftalina sigue apareciendo en recetas domésticas históricas pero tiene una ficha de riesgo clara: la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) la clasificó como posible carcinógeno para humanos (grupo 2B) en 2002, y desde entonces diversas instituciones de salud pública desaconsejan su uso cerrado en dormitorios y placares (IARC, 2002).
Además, la exposición puede provocar anemia hemolítica en personas con déficit de G6PD y efectos agudos en niños y mascotas si se inhala o ingiere el producto. Por eso la alternativa botánica no es solo estética: reduce un riesgo químico comprobado y evita dejar olores persistentes que a veces la naftalina impregna en las fibras.
Recomendaciones prácticas para el guardarropa
- Inspección y limpieza: revisar mantas y abrigos guardados antes de colocarlos en el placard, aspirar estantes y lavar o ventilar las prendas. 2) Movimiento y luz: sacar la ropa almacenada al menos una vez por temporada para exponerla a luz y uso; las prendas en uso son menos atacadas. 3) Repelentes naturales: colocar saquitos de lavanda o recipientes con hojas de albahaca en los puntos de guardado; renovarlos cuando pierdan aroma para mantener la eficacia (La Nación, 8/3/2026).
Evitar la naftalina en hogares con niños, embarazadas o mascotas; ante una infestación visible de larvas, considerar tratamiento profesional o limpieza especializada. Con medidas simples de higiene, ventilación y repelentes botánicos se protege la ropa y se reduce la exposición a compuestos tóxicos sin recurrir a soluciones químicas antiguas.