El 6 de marzo de 2026, un bebé de 1 año y 3 meses llamado Gian murió en Rosario tras recibir un disparo en el pecho cuando un agresor volvió armado y abrió fuego contra el frente de una barbería en Melincué al 6100, según contó el padre a El Trece TV y reportó LA NACION. El padre, Valentín, llevaba al niño en brazos y no pudo salvarlo; familiares y vecinos permanecieron en el lugar mientras la policía iniciaba los allanamientos.

Qué pasó en Melincué al 6100

En la barbería, según el relato difundido por LA NACION y fuentes policiales, la secuencia tuvo dos tiempos: un primer cruce verbal cuando el agresor pasó en moto y, minutos después, el regreso armado que terminó en ráfaga contra el frente del local. El niño fue trasladado al hospital Roque Sáenz Peña, donde murió por la gravedad de la herida, según el parte citado por los medios. La investigación identificó un Chevrolet Corsa gris vinculado al ataque; en los operativos quedaron detenidos tres hombres y una mujer, y una pistola calibre 45 —según fuentes policiales— fue secuestrada junto con tres teléfonos móviles y cocaína en trozos y en forma de ladrillo, de acuerdo con lo informado por LA NACION. Entre los aprehendidos figura un hombre de 21 años señalado como quien habría disparado.

¿Por qué sucede esto en los barrios del sur de Rosario?

Vemos este hecho como parte de un patrón en el que disputas cotidianas escalan con armas y terminan alcanzando a terceros inocentes. El ataque ocurrió en la vía pública y afectó a un niño que acompañaba a su padre a la barbería; esa exposición cotidiana de la infancia a la violencia es lo que más preocupa a los vecinos. Según el relato, el incidente comenzó con una discusión previa “días atrás”, lo que muestra cómo conflictos previos pueden escalar en poco tiempo. Los datos oficiales del Ministerio de Seguridad de Santa Fe registran variaciones interanuales en delitos graves en el departamento Rosario, aunque las cifras consolidadas de 2026 aún no están publicadas y por eso no es posible comparar oficialmente 2026 vs. 2025. La geografía del sur de Rosario —calles comerciales pequeñas, comercios de barrio y mucha circulación a pie— multiplica el riesgo de víctimas colaterales.

Qué reclaman los vecinos y qué debe hacer el Estado

Los vecinos pidieron esclarecimiento y presencia policial inmediata; sin embargo, exigir solo más patrullaje no resuelve la raíz del problema. Desde nuestra perspectiva exigimos presencia estatal sostenida, políticas integrales de prevención y asistencia social que prioricen protección a la infancia y a los locales comunitarios. En este caso puntual, la respuesta policial produjo detenciones rápidas —tres hombres y una mujer— y secuestro de pruebas, pero la prevención requiere programas continuos: controles de acceso a armas, trabajo social en zonas de conflicto, asistencia a familias y campañas locales de mediación. Además, los comercios de barrio necesitan protocolos y acompañamiento municipal para reducir riesgos (iluminación, cámaras comunitarias gestionadas con controles públicos, rutas de evacuación). La comunidad reclama no solo justicia reactiva sino medidas sostenidas año contra año que eviten que un cruce verbal termine en tragedia.

Cierre: lo humano por delante

No podemos reducir esto a cifras: detrás de los datos está la pérdida de una familia y un niño llamado Gian. Pedimos que las investigaciones avancen con transparencia —las detenciones y el secuestro de prueba deben ser corroborados en sede judicial— y que el Estado garantice políticas preventivas en la zona sur de Rosario. Exigimos, como venimos sosteniendo, presencia estatal sostenida y políticas públicas que combinen seguridad, salud y asistencia social para proteger a los pibes y a los barrios vulnerables.