Una mujer abordó al sacerdote que oficiaba la misa en la Parroquia María Auxiliadora, en Pte. Roca al 100, y lo tomó del cuello antes de retirarse sin ser identificada. El hecho ocurrió el 29/3/2026, cerca de las 20, según consignaron El Ciudadano y Rosario Alerta. La Central de Emergencias del 911 recibió el llamado y la Brigada Motorizada acudió al lugar; las actuaciones fueron remitidas a la Comisaría 2ª, que continúa la investigación.

Qué pasó en la parroquia María Auxiliadora

Según las fuentes policiales citadas por la prensa local, la agresora se acercó de forma repentina mientras se celebraba la misa y tomó del cuello al cura sin mediar palabra. El episodio ocurrió el domingo 29 de marzo de 2026 alrededor de las 20:00, en la parroquia ubicada en Pte. Roca al 100 (fuente: El Ciudadano, Rosario Alerta). Tras el ataque la mujer se retiró y, pese al patrullaje de la Brigada Motorizada alertada por el 911, no fue localizada. El sacerdote no solicitó atención médica, según relató la fuerza. La causa quedó radicada en la Comisaría 2ª para identificar a la agresora y determinar los motivos. Este relato es la versión primaria que dispone la investigación; corresponde contrastarla con vecinas, asistentes y testigos directos.

¿Qué explican los vecinos y cómo se vincula con el contexto local?

En casos como este, nuestra obligación es escuchar a la calle. Los vecinos suelen aportar antecedentes de personas con conductas disruptivas o problemas de salud mental que no reciben seguimiento. En la zona sur de Rosario hay barrios donde el Estado llega con dificultad; la parroquia es un espacio comunitario frecuentado por adultos mayores y familias, y un episodio así genera alarma en quienes participan semanalmente. Este hecho, aunque de menor gravedad que los homicidios que sacudieron a Rosario el día anterior (cuatro homicidios en 24 horas, ver nota del 28/3/2026), es significativo por ocurrir en un templo y durante una celebración religiosa (fuente: Diariosantafe). No es lo mismo un enfrentamiento entre bandas que un acto inesperado dentro de una misa; la respuesta estatal debe ser adecuada a la naturaleza del hecho.

¿Qué debe hacer el Estado y qué reclaman las comunidades religiosas?

La prioridad es esclarecer la autoría y los móviles, pero también proteger a quienes asisten a los cultos. Exigimos una investigación transparente a cargo de la Comisaría 2ª y seguimiento de los protocolos de actuación ante agresiones en espacios cerrados. Pedimos además coordinación entre salud mental y seguridad: cuando hay indicios de conductas inusuales, el abordaje no puede quedar solo en la vía penal. Según las fuentes policiales, el 911 fue el canal de alerta; esto confirma la necesidad de tiempos de respuesta medibles y protocolos claros para eventos en lugares de culto. La comunidad parroquial demandará seguridades concretas —presencia policial preventiva, comunicación con el ministerio de salud local, y registros para identificar reincidencias— sin transformar cada misa en una fortaleza.

Cierre: mirada humana y pedido de transparencia

Detrás del hecho está el rostro del sacerdote, la inquietud de los feligreses y la pregunta por la ausencia o presencia del Estado en los lugares cotidianos. Pedimos que la investigación avance con la misma celeridad con que se difundió la noticia: fecha y hora (29/3/2026, cerca de las 20) y lugar (Pte. Roca al 100) ya están consignados por la prensa local; corresponde ahora sumar testimonios, imágenes y pruebas sin demoras. Exigimos presencia estatal permanente, datos desagregados y una investigación rigurosa y transparente para esclarecer el episodio y proteger a la comunidad religiosa y a la familia del sacerdote.