Una delegación peronista de aproximadamente 30 legisladores, encabezada por Miguel Pichetto y Victoria Tolosa Paz, recorrió Expoagro el 12 de marzo de 2026 en la edición número 20 de la muestra, con el objetivo explícito de mostrar una agenda común sobre industria y producción (La Nación, 12/3/2026). Este gesto busca dar señales políticas hacia 2027 y combinar vocaciones legislativas del conurbano, el interior y referentes ligados al gobernador bonaerense.

La foto: ¿quién, cuántos y qué mensaje?

La postal fue explícita: Pichetto, Tolosa Paz, Guillermo Michel y Marcelo Lewandowski, entre otros, visitaron la planta de la siderúrgica Sidersa y luego la exposición agroindustrial en San Nicolás, en lo que La Nación describe como un “contingente de unos 30 legisladores” (La Nación, 12/3/2026). Tolosa Paz vinculó esa recorrida con un esfuerzo por ensamblar una propuesta que defienda la industria frente a críticas de sectores liberales. El dato concreto importa: 47 diputados del bloque Unión por la Patria votaron a favor del acuerdo UE‑Mercosur, según la propia diputada —esa cifra busca mostrar capacidad de acuerdo legislativo en torno a la agenda comercial (La Nación, 12/3/2026). La imagen transmite, por tanto, un doble mensaje: cohesión interna y convocatoria hacia actores que estuvieron al margen.

¿Qué persigue el peronismo con esta estrategia?

La lectura política es clara: la visita combina dos objetivos simultáneos. Por un lado, reafirmar un nexo con el sector productivo —la feria es la plataforma natural para eso— y, por otro, enviar una señal de apertura hacia figuras y espacios que se habían alejado del núcleo del peronismo. La propia Tolosa Paz dijo que la “nueva etapa” del peronismo pasa por ordenar el espacio y ampliar acuerdos; en términos concretos eso implica buscar votos y apoyos territoriales antes de 2027 (La Nación, 12/3/2026). Políticamente, es una jugada para recomponer liderazgos internos sin renunciar a temas de gestión: comercio exterior, industria y logística. En clave electoral, el movimiento recuerda tiempos previos a campañas nacionales, cuando las fotos con productores y cámaras empresarias se usan para proyectar gobernabilidad y capacidad de diálogo.

¿Cómo afecta esto a la discusión sobre retenciones y créditos al agro?

Aquí está el punto esencial para la provincia: cuando el peronismo se muestra cerca del agro es inevitable que vuelvan las negociaciones sobre retenciones y líneas de crédito. La visita llega en la edición número 20 de Expoagro —una continuidad respecto de la feria anterior— y los gestos políticos suelen anticipar propuestas sectoriales. Desde nuestra posición, exigimos transparencia fiscal en cualquier oferta: ¿quién paga, con qué partidas y qué impacto tendrá sobre la coparticipación provincial? En particular, las retenciones suelen recalibrar ingresos provinciales y la capacidad de financiar salarios públicos y paritarias. Si la Casa Rosada o bloques legislativos avanzan en incentivos o reducciones, la pregunta es con qué compensación fiscal: la provincia necesita claridad antes de avalar compromisos. Para un análisis sobre las limitaciones fiscales actuales conviene releer análisis recientes sobre capacidad de recaudación Melconian: “No hay chance” de una baja significativa de las retenciones.

Qué debería pedir Santa Fe: lentes fiscales, paritarias y transparencia

La foto en Expoagro puede ser un comienzo de diálogo; no tiene por qué ser un cheque en blanco. Desde la perspectiva provincial, hay tres exigencias concretas. Primero, transparencia presupuestaria: cualquier medida que altere ingresos del sector agropecuario debe venir con la matriz de impacto fiscal y la compensación a provincias (exigencia que reiteramos en otras notas). Segundo, proteger las paritarias: los salarios públicos y docentes son el ancla de la demanda interna local; si se recortan recursos por bajar retenciones o por nuevos beneficios fiscales, los salarios terminan ajustándose a la baja. Tercero, mecanismos institucionales: las negociaciones deben pasar por la Legislatura y la mesa de gobernadores, no solo por acuerdos sectoriales. En definitiva, la foto de Expoagro es política, pero lo que importa para Santa Fe es la letra chica: partidas presupuestarias, plazos y control público. Sin esos elementos, la promesa productiva puede traducirse en pérdida de ingreso para la provincia.

En resumen, la recorrida peronista por Expoagro muestra una estrategia de ampliación política y diálogo con el agro, pero exige que esas conversaciones se concreten en propuestas fiscalmente transparentes que no pongan en riesgo paritarias ni la capacidad de las provincias para gobernar.