Carlos Melconian fue tajante en Expoagro: “no hay chance” de una baja significativa de las retenciones mientras el Gobierno mantenga como prioridad el equilibrio fiscal y el objetivo de superávit. El economista recordó que “viene a los números” y destacó que casi el 60% del gasto público argentino está regido por ley, lo que reduce márgenes de ajuste inmediatos (Fuente: LA NACION, 11/3/2026). Esta frase sintetiza la tensión entre las demandas del agro y la necesidad de compensar ingresos fiscales.

Qué dijo Melconian y por qué importa

Melconian ubicó el debate en números y en plazos. Recordó que asiste a Expoagro desde hace 20 años (Fuente: LA NACION, 11/3/2026) y advirtió que las expectativas del campo de eliminar retenciones chocan hoy contra la realidad fiscal: “lo que baje ahí no se cubre en lo inmediato” (Fuente: LA NACION, 11/3/2026). Además, explicó que buena parte del ajuste inicial no vino por recortes de base, sino por una “licuadora” inflacionaria: comparó una etapa en que la inflación llegó a niveles del orden del 300% con una dinámica posterior que ronda niveles del 30% —según sus palabras—, lo que reduce la capacidad de seguir ajustando por ese mecanismo (Fuente: LA NACION, 11/3/2026). También señaló que en los últimos tres meses hubo una caída fuerte de importaciones, vinculada a la recesión y no necesariamente a políticas activas (Fuente: LA NACION, 11/3/2026).

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Si efectivamente las retenciones no se tocan de forma significativa, el impacto inmediato sobre las expectativas del agro puede ser mixto: por un lado, la continuidad tributaria reduce la incertidumbre por cambios de reglas; por otro, frena incentivos para ampliar siembra o inversión que algunos productores reclamaban. Desde el punto fiscal, Melconian insistió en que cualquier baja debería estar “reemplazada con otra cosa” para no deteriorar el equilibrio presupuestario (Fuente: LA NACION, 11/3/2026). Eso obliga a pensar en dos alternativas: encontrar fuentes de ingreso alternativas (difícil en el corto plazo) o ajustar gasto en rubros no rígidos. Aquí reaparece un riesgo político y social: recortar transferencias a provincias o salarios estatales afecta la actividad local y las paritarias, que son condición necesaria para mantener demanda interna.

¿Qué significa esto para Santa Fe y sus prioridades?

Desde la perspectiva provincial, la conclusión de Melconian tiene tres implicancias concretas. Primero, una baja sostenida de retenciones reduciría recursos nacionales que, directa o indirectamente, terminan afectando coparticipación y transferencias a provincias; la alternativa de compensar desde la Nación implica decidir prioridades entre inversión, obra pública y transferencias. Segundo, la presión sobre el gasto no regido por ley —como transferencias a provincias, infraestructura y salarios estatales, rubros que Melconian mencionó como margen residual— pone en tensión las paritarias provinciales y la prestación de servicios públicos (Fuente: LA NACION, 11/3/2026). Tercero, Santa Fe, con su fuerte peso agroindustrial, necesita reglas previsibles: el debate debe incluir evaluación pública del impacto fiscal y mecanismos transparentes para cualquier cambio en la alícuota.

Conclusión: transparencia y prioridades fiscales

Vemos que el diagnóstico del economista en Expoagro es coherente con una lógica fiscal estricta: sin reemplazo de ingresos, bajar retenciones implica sacrificar otras partidas o aumentar el déficit (Fuente: LA NACION, 11/3/2026). Desde nuestra perspectiva editorial exigimos transparencia en la discusión —tanto en las matrices que calculen el costo fiscal como en los criterios para priorizar gastos— y priorizamos la protección de las paritarias y la capacidad fiscal provincial. La pregunta práctica para los próximos meses no es solo si bajarán las retenciones, sino con qué financiación alternativa y qué partidas se ajustarían si eso ocurriera. Sin esos números y mecanismos públicos, la promesa de reducción seguirá chocando contra la realidad presupuestaria.