La inundación en el extremo norte de Santa Fe dejó al menos cerca de 1.000.000 hectáreas bajo agua, con registros de lluvias cercanos a 300 milímetros en la última semana, según la cobertura de LA NACION. Los departamentos más afectados son 9 de Julio, Vera y General Obligado, limítrofes con Chaco y Santiago del Estero. En ese contexto, la Sociedad Rural de Vera describió un escenario de alta gravedad y pidió la intervención de Carsfe para gestionar la declaración de Emergencia y/o Desastre Hídrico y Agropecuario, con medidas de apoyo financiero, impositivo y para la recuperación de caminos rurales.
¿Cómo impacta esto en la ganadería santafesina?
El golpe es directo sobre la cría: el anegamiento elimina pasturas, reduce dormideros y complica el manejo sanitario. Según LA NACION, en el departamento de Vera hay unas 700.000 cabezas bovinas, y la Sociedad Rural advierte pérdida de condición corporal, dificultades en la alimentación y riesgos sanitarios. El veterinario Andrés Lemos, citado por LA NACION, señaló que ya existen pérdidas de categorías chicas y que la falta de lomas o dormideros aumenta la mortalidad y las enfermedades.
Las rutas provinciales 77 y 31 aparecen intransitables, lo que impide trasladar hacienda y traer insumos veterinarios y forrajes. Esa restricción logística agrava la emergencia sanitaria y eleva los costos operativos, según el comunicado de la rural. En resumen, no se trata solo de hectáreas mojadas: es una cadena productiva que corre peligro por la imposibilidad práctica de sostener al rodeo.
¿Qué reclaman los productores y qué medidas piden?
Las organizaciones rurales pidieron asistencia inmediata y medidas concretas. La Sociedad Rural de Vera formalizó un pedido a la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe para gestionar la declaración de emergencia, y entre lo solicitado figuran apoyo financiero, alivios impositivos, líneas de crédito y recursos específicos para reparar caminos rurales, además de acciones para garantizar la estabilidad del servicio eléctrico, según LA NACION.
También se menciona la necesidad de sostener campañas sanitarias frenadas por el anegamiento y de dotar de maquinaria para la reconstrucción de accesos. El reclamo combina medidas coyunturales, como créditos y subsidios, con necesidades de infraestructura de mediano plazo para que la circulación y el acceso a insumos no queden suspendidos ante cada episodio extremo.
¿Qué se necesita para la recuperación y qué papel deben jugar provincia y Nación?
La recuperación exige tres planos: asistencia inmediata, reparación de infraestructura y planificación de mediano plazo. A corto plazo hacen falta líneas de crédito blandas, ayuda para forrajes y refuerzos en campañas sanitarias interrumpidas, pedidos que ya formuló la rural y que están orientados a mitigar pérdidas de rodeo y problemas sanitarios, según LA NACION.
A mediano plazo hay que reparar caminos y restablecer accesos para que los productores no queden aislados cada vez que llueva. La zona afectada forma parte de un sistema de humedales y bajos, un territorio donde, según LA NACION, existen más de 5.000.000 hectáreas de humedales en el sistema de Bajos Submeridionales, por lo que las soluciones requieren coordinación interprovincial con Chaco y Santiago del Estero. Vemos necesario que la provincia y la Nación articulen recursos, planes de contingencia y un mapa de riesgo actualizado, además de políticas diferenciadas para economías regionales que protejan a los productores chicos y medianos.
La emergencia no debe leerse solo como un evento climático puntual, sino como una deuda histórica con el interior: falta inversión en caminos, en infraestructura de drenaje y en mecanismos de respuesta rápida. Si se demora la ayuda, las pérdidas económicas y sociales se profundizarán; por eso pedimos políticas claras, asistencia urgente y transparencia en la asignación de recursos, para que el campo del norte santafesino no quede otra vez a la deriva.