Se trata de Cabrón, el libro de Reynaldo Sietecase que intenta recuperar la voz de su padre a partir de objetos y de un video familiar: una búsqueda íntima que empezó con un ejercicio de taller y terminó en una forma de arqueología personal. Según la nota publicada el 17/5/2026, el autor encontró en papeles, anteojos y una filmación de 1992 las piezas para volver a ese hombre que el tiempo comenzó a borrar.

¿De qué habla Cabrón y cómo lo hace?

Cabrón no pretende erigir un memorial idealizado; es la reconstrucción minuciosa de un hombre común contada a través de restos materiales. El procedimiento es deliberado: ejercicios de taller, una tesis llamada “Arqueología de mi padre” y la decisión de recortar lo que sobraba para que el relato no derivara en una biografía grandilocuente, según explicó el propio autor en la nota del 17/5/2026. En la memoria aparecen fechas y escenas concretas: un primer contacto con “Cabrón” a fines de 1986 y un video doméstico fechado en 1992 que dura menos de tres minutos y terminó siendo clave para recuperar gestos y objetos. Ese foco en lo material convierte al libro en una cartografía íntima donde cada objeto —un anillo con iniciales, anteojos agrietados, una radio— funciona como ancla para el recuerdo.

¿Por qué duele olvidar la voz de un padre?

La voz es, en la trama de Sietecase, el elemento que define y borra la presencia. Nosotros vemos ese vacío como un síntoma de generaciones que crecieron antes de la fotografía y el registro digital masivo: muchos hijos de las décadas del 60 y 70 no tienen grabaciones familiares, y eso cambia la forma en que se extraña y se hereda la memoria. Sietecase describe la angustia del viaje desde el centro hasta Chacarita con la sensación de haber perdido esa voz; la reacción es buscar objetos que conserven “temperatura emocional”, tal como relata la nota publicada el 17/5/2026. La lectura del libro interroga también sobre cómo la paternidad se manifestó en afectos disfrazados de exigencia, y por eso la historia personal se vuelve colectiva: nos recuerda que la ausencia vocal es una pérdida que reorganiza historias familiares completas.

¿Qué aporta hoy este libro y su presentación pública?

La presentación de Cabrón será el 22 de mayo de 2026 a las 19.30 en el Centro Cultural Fontanarrosa, con entrada libre y la presencia del autor junto a otros invitados, según la convocatoria difundida el 17/5/2026. Ese gesto público importa porque convierte una búsqueda íntima en conversación pública y territorializada: una Rosario que reconoce sus pasados y sus silencios. Además, el libro propone una lectura práctica para la preservación de memorias familiares en la era digital: a diferencia de 1992, hoy muchos registros se conservan con mayor facilidad, pero no todos los hogares cuentan con respaldo ni prácticas de archivo. El libro, entonces, funciona como aviso y como consuelo: nos invita a mirar los objetos domésticos con la urgencia de quien teme perder una voz.

Cerramos con una observación editorial: valoramos que Sietecase haya elegido la contención y la precisión —recortar lo que sobraba, dejar aparecer los objetos— en lugar del realce dramático. Ver, escuchar y nombrar a las personas que dejaron huellas materiales es una forma de periodismo y literatura que respeta la dignidad de las ausencias y exige que la memoria no sea sólo un dato sino un cuidado colectivo.