La producción nacional de autopartes cayó 9,7% en el primer trimestre del año, según la Asociación de Fábricas de Autopartes (AFAC); en el mismo período la producción automotriz registró una contracción del 19% y las exportaciones de autopartes disminuyeron 7,7% (AFAC). Estos números trasladan un diagnóstico claro: la cadena está en baja por combinación de menor demanda doméstica, caída de ventas externas y mayor presión de importaciones.

¿Por qué cayó tanto la producción de autopartes?

Observamos que la caída del 9,7% reportada por la AFAC se explica por dos factores que se combinan: una demanda débil de las terminales y una sustitución creciente por piezas importadas. La entidad señala además que las terminales aprovecharon el primer trimestre para paradas técnicas y vacaciones, lo que explica en parte la estacionalidad, pero advierte sobre una caída estructural asociada a menor participación local en proyectos recientes y a la competencia de importaciones a bajo precio (AFAC). En 2025 las importaciones desde China aumentaron 84% respecto a 2024, según la AFAC, un dato que pone en tensión la capacidad de encadenamiento productivo local. La caída de exportaciones del 7,7% amplifica el problema: menos mercados externos dejan a las pymes proveedoras con exceso de oferta y presión sobre márgenes.

Un repunte de corto plazo: ¿es suficiente?

En marzo la producción de autopartes subió 42,8% respecto de febrero, un salto intermensual que la AFAC y las fuentes del sector atribuyen a la reactivación tras paradas y al efecto calendarizado de la actividad de terminales. Este dato intermensual es relevante porque muestra elasticidad de oferta, pero no modifica la fotografía trimestral ni la expectativa anual: la variación trimestral negativa de 9,7% y la caída automotriz del 19% indican una demanda subyacente más débil. Además, la venta de combustibles registró una baja de 0,3% en el trimestre según el mismo informe, lo que sugiere una actividad de movilidad que no acompaña una recuperación sostenida. Con la información disponible, el repunte de marzo es una señal positiva pero insuficiente para hablar de reconfiguración de expectativas para 2026.

¿Cómo impacta esto en el empleo y las pymes proveedoras?

Vemos un riesgo claro sobre el empleo industrial y la supervivencia de pymes que forman la cadena de valor: reducción de volumes en terminales suele traducirse en paradas de producción en proveedores, ajuste de horas y presión sobre salarios en paritarias locales. El sector autopartista está altamente atomizado: muchas empresas medianas y pequeñas dependen de contratos con pocas terminales, por lo que una caída de 9,7% en producción y 7,7% en exportaciones (AFAC) se traduce en cuellos de botella fiscales y financieros para estas pymes. Además, la entrada de piezas importadas a bajo precio reduce ventas en el mercado callejero de repuestos y erosiona márgenes, lo que complica inversiones en modernización y empleo de calidad. Desde nuestra perspectiva, sin políticas que garanticen financiamiento, incentivos por contenido local y control de prácticas desleales, la pérdida de empleo será la variable que más rápido registrará la baja de producción.

Qué deben hacer las políticas industrial y fiscal para revertir la tendencia

La combinación de datos exige respuestas claras: transparencia fiscal para conocer qué incentivos existen y cómo se usan, líneas de crédito blandas condicionadas a aumento de contenido local, y herramientas comerciales contra prácticas de dumping cuando exista evidencia; todo ello con metas verificables. También hay que revisar la política cambiaria y de competitividad: un tipo de cambio desalineado puede favorecer importaciones a costo de la producción local, como venimos advirtiendo en notas anteriores sobre el riesgo del tipo de cambio planchado (ver Ancelotti y Alvarez Agis en esta casa sobre dolar planchado https://diariosantafe.com.ar/politica/alvarez-agis-y-el-riesgo-del-dolar-planchado-repetir-chile-2026-05-21). Exigimos además transparencia en los padrones de subsidios y en los programas de crédito para que la ayuda llegue a las pymes que generan empleo. Sin medidas combinadas —macroeconómicas, comerciales y sectoriales— la industria de autopartes enfrentará más bajas y menos salarios reales para sus trabajadores.