Belgrano se consagró campeón tras un final de alto voltaje en el Mario Alberto Kempes: dos goles de Nicolás Fernández a los 40’ y 43’ del segundo tiempo dieron vuelta un partido que había sido favorable a River, y el quiebre principal fue un penal sancionado por VAR a los 28’ del segundo tiempo por una mano de Lautaro Rivero (La Nación, 24/5/2026). Ese instante, revisado tras el llamado desde Ezeiza, cambió la historia y encendió debates sobre criterio arbitral.

¿Qué pasó en la jugada clave?

Lo esencial es sencillo: a los 28 minutos del segundo tiempo la pelota dio en el brazo izquierdo de Lautaro Rivero cuando tenía un pie sobre la línea del área y otro fuera; el árbitro Yael Falcón Pérez inicialmente no sancionó y luego, tras la revisión por VAR, cobró penal (La Nación). La secuencia produjo el empate de Belgrano y, posterior a ello, el tanto que definió el 3-2. Informes del partido consignan que River estuvo dos veces arriba en el marcador antes de la rectificación del VAR (La Nación). Pedimos leer la jugada en sus tiempos: el árbitro explicó que en cámara percibió un movimiento adicional del brazo que configuró la infracción. El dato importa: la intervención del VAR ocurrió en el 28’ ST y los goles decisivos llegaron a los 40’ y 43’ ST (La Nación, 24/5/2026).

¿Fue penal? Regla, criterios y lo que cambió en 2021

Aquí entra la técnica. La Regla 12 del Reglamento Oficial de la FIFA define la mano como acción deliberada de tocar con mano o brazo; además, el International Football Association Board (IFAB) aclaró en 2021 criterios sobre posicionamiento del brazo y movimientos que amplían el espacio corporal (IFAB, 2021). Esa aclaración —de 2021 vs. las interpretaciones anteriores— es clave: cambió el enfoque desde una mirada estrictamente intencional hacia una valoración del movimiento y la ocupación de espacio. En el caso de Rivero, Falcón Pérez dijo que en la repetición vio un movimiento adicional; expertos como Miguel Ángel Scime avalaron la sanción, mientras que otros, como Pablo Lunati, la cuestionaron citando ausencia de intención (La Nación). La polémica revela que, más allá de la letra de la regla, la aplicación sigue dejando márgenes de interpretación que el público y los clubes perciben como inconsistentes.

Consecuencias deportivas, dirigenciales y qué pedimos

El impacto fue inmediato: Eduardo Coudet fue expulsado y terminó la final sin recibir la medalla de subcampeón en un gesto que lapidó el cierre del partido (La Nación). Deportivamente, Belgrano logró su consagración en una final que se definió en los minutos finales y por una decisión revisada por VAR; administrativamente, la jugada reabre la discusión sobre transparencia en el uso del videoarbitraje. Reclamamos que la AFA y la Comisión de Árbitros publiquen protocolos claros y registros públicos: cantidad de revisiones por fecha, criterios aplicados y minutos de revisión. También pedimos planes de capacitación continua para los árbitros: si la IFAB modificó criterios en 2021, la transmisión local de esas guías debe ser sistemática. La confianza del hincha se sostiene con reglas claras y rendición pública de cuentas, no con explicaciones pospartido.

Mirada final: federalismo del arbitraje y la vida del fútbol

No se trata solo de un resultado. En una provincia y en una platea, la percepción de justicia deportiva alimenta la identidad. Pedimos planificación y transparencia —posición que venimos sosteniendo sobre otros deportes y derechos de transmisión— para que el VAR sea una herramienta que reduzca, no que genere, incertidumbre. El fútbol debe respetar su dimensión social: clubes, entrenadores y socios merecen decisiones consistentes y protocolos accesibles. Para quienes quieren revisar la cobertura del fin de semana y el rol de la pantalla, remitimos a nuestra crónica previa sobre la jornada: “Domingo de pantalla: final River-Belgrano, Messi, Colapinto y Roland Garros”.