El ingreso disponible que les queda a las familias después de pagar luz, gas, agua y otros gastos fijos volvió a bajar en febrero: según Empiria, se contrajo 2,1% real respecto a enero y hoy está 5,4% por debajo del nivel de 2023. Esta es la sexta caída mensual consecutiva y, para economistas privados, refleja una combinación de salarios en retroceso y aumentos relativos en los servicios.
¿Cuánto les queda a las familias?
Vemos que el efecto no es neutro ni uniforme. Empiria estima que los gastos fijos pasaron a representar aproximadamente 24% del ingreso en febrero, casi 8 puntos porcentuales más que a fines de 2023, y que la electricidad y el gas subieron 8,9% en el mes (según Empiria, citado por LA NACION). Equilibra agrega que el ingreso disponible quedó 11% por debajo del promedio enero‑septiembre 2023. Además, la inflación no cae por igual: el 10% más pobre enfrentó 3,3% de inflación en febrero frente al 2,9% del 10% más rico (Empiria/LA NACION), porque vivienda y alimentos —con participaciones mayores en los hogares de menores recursos— subieron más.
¿Por qué baja el ingreso disponible?
Las cifras muestran dos motores claros: el alza de los gastos fijos y la pérdida de salario real. En febrero, las expensas crecieron 4,5% y el componente alquiler bajó 0,3%, lo que solo compensó parcialmente el golpe de las tarifas (Empiria/LA NACION). Los salarios registrados descendieron 1,1% mensual y acumulan seis meses de caída, con el salario privado formal cayendo 1,3% y el público 0,6% (Empiria/LA NACION). Hay además discrepancias metodológicas: la Secretaría de Trabajo calcula salarios por SIPA con aumentos no remunerativos estables, mientras que el índice Salarios del INDEC muestra un comportamiento distinto; esa divergencia exige transparencia en las series y en la composición de los ingresos.
¿Qué implica para la recuperación del consumo?
El retroceso del “puchito” limita la capacidad de compra y explica la desaceleración del consumo privado al cierre de 2025, coinciden consultoras citadas por LA NACION. Equilibra señala que el ingreso registrado real de 14,5 millones de personas cayó 0,3% mensual en febrero y 1,3% interanual, quedando 6% por debajo de los primeros nueve meses de 2023; además, en marzo la inflación habría acelerado a 3,4% (Equilibra), con los gastos fijos subiendo cerca de 5% ese mes. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) y el Gobierno proyectan una desaceleración desde abril, y si ello se confirma podrían comenzar a verse mejoras en el salario real, pero ello depende de decisiones sobre tarifas y subsidios y de que los salarios le ganen de manera sostenida a la inflación.
Qué deberían hacer el gobierno y qué pedimos desde la perspectiva fiscal y social
Desde nuestra lente fiscal e institucional, la prioridad es que las decisiones sobre tarifas y subsidios se acompañen de datos públicos y auditoría independiente. Pedimos que el Ejecutivo publique el costo fiscal puntual de las medidas de subsidio a servicios y el esquema de compensaciones por decil de ingreso: sin esa trazabilidad, no es posible evaluar quién gana y quién pierde. También exigimos que las paritarias se orienten a recuperar salario real, porque los datos muestran que los tramos más bajos pierden más (Empiria). Finalmente, el Instituto de Estadística (INDEC), la Secretaría de Trabajo y las consultoras deben armonizar definiciones y publicar series comparables: la ciudadanía merece números claros para entender por qué el puchito no encuentra piso.