Ignacio Boero, presidente de Newell’s Old Boys, dijo en Radio 2: “Las cosas no salieron y soy el máximo responsable” y confirmó que la auditoría del club está terminada (Radio 2, Zapping Sport, 9/5/2026). Según su relato, la deuda del club ronda entre 30 y 35 millones de dólares (según Boero, 9/5/2026) y se triplicó en los últimos cuatro años (según Boero, 9/5/2026). En lo deportivo, admitió errores en fichajes y en la elección de entrenadores —señaló que trajeron a técnicos del último campeón y que la dupla anterior “le costó por no conocer a Newell’s”— y explicó la búsqueda de Kudelka por su conocimiento del club. También habló de la posibilidad de vender jugadores o buscar préstamos externos para recomponer la economía.
¿Qué nos dice la cifra de deuda y cómo se llegó hasta aquí?
La declaración de Boero arroja dos datos concretos: un pasivo estimado entre 30 y 35 millones de dólares y una multiplicación de ese pasivo por tres en cuatro años (Radio 2, 9/5/2026). Esos números, si se confirman en la auditoría pública que promete la dirigencia, obligan a leer las decisiones deportivas como parte de una estrategia financiera: incorporar jugadores, pagar contratos y sostener planteles pesa directamente sobre la caja. Vemos también que la salida propuesta —venta de jugadores o préstamos— tiene costos deportivos y reputacionales: vender sin planificación erosiona el proyecto deportivo y puede convertir un alivio contable en un problema a mediano plazo. Por eso reclamamos que la auditoría sea pública y que cualquier operación de venta tenga criterios económicos y deportivos publicados por la comisión directiva.
¿Cambiar entrenadores alcanza para resolverlo?
La transición de cuerpos técnicos es una respuesta urgente pero insuficiente. Boero explicó que trajeron a DTs que venían de campeonar y que la mayoría de los refuerzos jugaron (Radio 2, 9/5/2026), lo que sugiere que no fue solo falta de minutos lo que falló sino un problema estructural: procesos de scouting, adaptación y un proyecto futbolístico coherente. En nuestra lectura, la dirigencia necesita protocolos claros para incorporaciones, evaluación de rendimiento y objetivos deportivos ligados a un plan financiero. Reclamamos además transparencia en contratos y en la documentación de transferencias —una postura que venimos sosteniendo sobre la necesidad de planificación y claridad dirigencial— porque sin eso las decisiones terminan siendo reactivas y costosas para el club y su masa societaria.
Qué pedimos desde la provincia: planificación, transparencia y cuidado de la identidad
Newell’s no es sólo resultados: es historia fundada en 1903 (según la historia oficial del club) y una comunidad extensa en Rosario y el interior. Por eso observamos con preocupación la combinación de déficit alto y reacciones tácticas a corto plazo. Exigimos que la auditoría anunciada se publique íntegramente (números, plazos y propuestas de pago) y que la comisión directiva presente un plan de saneamiento con metas trimestrales, medidas de gobernanza y un protocolo público para ventas de juveniles y mayores. La venta de jugadores puede ser legítima, pero debe proteger la formación y evitar vaciar la estructura. Además, reclamamos que toda negociación que involucre menores o jóvenes formados en el club siga protocolos claros y públicos para preservar derechos y la legitimidad institucional.
Impacto en la hinchada y en la ciudad: más que un balance contable
Una deuda de 30–35 millones de dólares y cuatro años de deterioro no sólo son cifras: afectan socios, taquilla, actividades sociales y la vida barrial alrededor del Parque Independencia (Radio 2, 9/5/2026). La exigencia de la comunidad debe ser doble: apoyar al club en lo deportivo y, al mismo tiempo, pedir cuentas y planes claros. Desde la columna vemos la necesidad de que las dirigencias entiendan que la credibilidad se construye con transparencia, comunicación directa y decisiones previstas: publicar la auditoría, abrir mesas de diálogo con socios y presentar un calendario de medidas. Sólo así se podrá transitar la recta final de este ajuste sin perder la identidad que hacen de Newell’s algo más que un balance contable.