Los Juegos CReAR cerraron su cuarta edición en Rosario el 17/5/2026 con una convocatoria que, según El Ciudadano, incluyó a más de 15.000 alumnos y alumnas de unas 180 instituciones educativas. Esa cifra, junto con la multiplicidad de clubes, asociaciones y el Fan Fest en el Parque Independencia y el Hipódromo, confirma que la propuesta ya no es un ensayo: es una muestra masiva del deporte local con foco en evaluación, formación e inclusión.
¿Qué mostraron los Juegos CReAR este año?
La programación combinó torneos, muestras predeportivas, capacitaciones y el ya habitual Centro de Evaluaciones del Centro Regional de Alto Rendimiento (CReAR). Según El Ciudadano, la cuarta edición incluyó la visita guiada de más de 15.000 estudiantes y la participación de unas 180 instituciones educativas; además, el cronograma nombró al menos 8 disciplinas (fútbol, rugby, hockey, vóley, esgrima, fútbol de salón, básquet y deportes de contacto) como protagonistas. La secretaría de Deporte y Turismo, Alejandra Mattheus, y el subsecretario Diego Sebben valoraron el crecimiento y el perfil integral del evento, que mezcla ocio, medición científica y formación docente. Para el público, el Fan Fest funcionó como polo de encuentro; para técnicos y clubes, el Centro de Evaluaciones sigue posicionándose como herramienta metodológica.
¿Por qué importa para el deporte local y el interior?
Vemos los Juegos CReAR como algo más que una feria deportiva: son una exhibición de capacidades organizativas y una oportunidad de detección y formación. El Centro de Evaluaciones, citado por El Ciudadano como uno de los espacios más convocantes, trae la lógica del alto rendimiento a la escala escolar y de club; eso puede acortar brechas si se articula con políticas de largo plazo. Además, la llegada de 15.000 alumnos indica alcance educativo: conectar escuelas y clubes es clave para sostener la base. Desde la óptica territorial, eventos así deben pensar en cómo replicar herramientas en el interior de la provincia; no todo puede concentrarse en parques urbanos. Por eso insistimos en que la muestra no sea solo un espectáculo anual: tiene que traducirse en recursos, formación continua y circuitos de competencia para ligas y clubes de barrio.
¿Qué desafíos quedan para consolidarlo como política pública?
El éxito de convocatoria no exime a la organización de responsabilidades: necesitamos datos públicos sobre inversión, alcance real y continuidad. El evento declaró “crecimiento sostenido” respecto a ediciones anteriores (El Ciudadano), pero no difundió un informe cuantitativo de impacto —asistencia total, gasto indirecto, evolución de visitas guiadas por edición— que permita evaluar retorno y desigualdades de acceso. Reclamamos planificación y transparencia dirigencial: los clubes y asociaciones deben conocer criterios de selección, financiamiento y uso de los registros del Centro de Evaluaciones. Además, hay que pensar en la réplica territorial: formar recursos humanos y capacitar a profesores en el interior para que la evaluación y la enseñanza lleguen más allá de Rosario. Si la intención es que los Juegos sean política pública, entonces la continuidad exige metas medibles y presupuesto claro.
En ese sentido, los pasos siguientes podrían incluir la publicación de un balance por edición con indicadores (asistencia total, número de clubes participantes, perfiles por edad, inversión municipal), la articulación con programas escolares —una línea que ya tiene experiencias provinciales, como la distribución de cuadernillos en iniciativas educativas relacionadas con grandes eventos deportivos (ver: “Santa Fe lleva los Juegos Suramericanos al aula con 10 cuadernillos”)— y un plan de descentralización para llevar evaluaciones y capacitaciones al interior.
Cerramos reconociendo el valor de ver plazas y parques llenos de chicos practicando deporte. Pero pedir datos y planificación no es pedir menos fiesta: es garantizar que la fiesta deje herramientas permanentes para clubes, escuelas y familias de toda la provincia.