Ferro Carril Oeste se coronó tricampeón de la Liga Femenina al vencer 75-69 a Obras en el tercer juego de la serie, en el Estadio Obras el 23 de mayo de 2026 (Fuente: LA NACION, 23/5/2026). La definición fue tensa, con figuras que tiraron del carro y una tribuna que mostró que el básquet femenino tiene público cuando se le da espacio y espectáculo.
Un título y cifras que cuentan la historia
Ferro resolvió la serie en el Templo del Rock con una actuación repartida: Florencia Fernández fue elegida MVP de la final tras registrar 8 puntos y 8 rebotes en el partido decisivo (Fuente: LA NACION, 23/5/2026), mientras que Florencia Chagas anotó 30 puntos para Obras y fue la gran anotadora del encuentro (Fuente: LA NACION, 23/5/2026). En el primer tiempo Josefina Rivera convirtió cuatro triples en cuatro intentos, una ráfaga que inclinó momentáneamente la balanza (Fuente: LA NACION, 23/5/2026). Con este título Ferro suma tres trofeos recientes: Liga Femenina 2024, Torneo Apertura 2025 y Liga Femenina 2026, conformando un tricampeonato que lo posiciona como el segundo club más ganador por detrás de Berazategui, que acumula seis títulos históricos (Fuente: LA NACION, 23/5/2026).
¿Qué significa para el crecimiento del básquet femenino?
La postal del estadio lleno y de chicas con camisetas en las tribunas es una señal clara: hay demanda y hay base para crecer, pero falta organización para sostenerla. Obras perdió la final pese a los 30 puntos de Chagas y acumula cuatro finales perdidas en 2018, 2023, 2024 y 2026, una cifra que habla más de ciclos que de mala suerte puntual (Fuente: LA NACION, 23/5/2026). Si la Liga quiere transformarse en un producto estable debe traducir episodios aislados de convocatoria en políticas de promoción, derechos de televisación claros y calendarios compatibles con la formación juvenil. Reclamamos, en coherencia con nuestra posición sobre básquet, una mirada federal y planificación que vincule clubes, ligas y medios para ampliar la base de práctica y de público.
La final como espectáculo y oportunidad de infancia deportiva
Lo ocurrido en Núñez fue una mezcla de show y competencia: presentación con luces, locución, y entretiempo para niñas que jugaron su momento; todo eso sumó al relato de la jornada (Fuente: LA NACION, 23/5/2026). Ese formato funciona para atraer familias y fomentar la inscripción en clubes, pero no alcanza con un evento aislado: hace falta continuidad en la promoción y en la transmisión de partidos. Las jugadoras lo dicen con claridad: la visibilidad genera motivación y recluta futuras jugadoras; Romagnoli invitó explícitamente a llevar a las hijas a los clubes tras la final (Fuente: LA NACION, 23/5/2026). Observamos que cuando hay público, la competencia se potencia; la tarea es convertir ese pulso en políticas permanentes, no en replicar el mismo formato solo en finales.
Qué pedimos: planificación, transparencia y desarrollo federal
Vemos en esta final una oportunidad política y deportiva. Reclamamos calendarios razonables, criterios públicos para derechos de transmisión y apoyo sostenido a las infantiles y a las formativas, tal como hemos planteado en notas previas sobre la necesidad de mirada federal en el deporte. Los éxitos deportivos no garantizan por sí solos crecimiento institucional: hacen falta recursos, acuerdos de televisación que permitan ingresos estables y programas que incentiven la práctica en el interior. Si la Liga Femenina aspira a consolidarse, hay que transformar la excitación de una tarde en una agenda de trabajo: inversión en desarrollo juvenil, transparencia dirigencial y compromiso con la difusión para que más niñas vean y quieran jugar. Cuando la cancha habla, la dirigencia y los medios deben responder; reclamamos que así sea.