Edinson Cavani volvió a entrenarse con el grupo y pretende estar en la lista para los partidos ante Cruzeiro y el siguiente duelo continental, después de haber jugado 26 encuentros sobre 67 posibles entre 2025 y 2026, el 38% del total, según La Nacion.
Estado físico y cuadro médico
El cuadro que trajo a Cavani a esta temporada no es menor: sufrió una hernia de disco producto de un golpe en la zona lumbar el 2 de febrero de 2025, con una pequeña fisura lateral de una vértebra y una inflamación en la bursa del psoas derecho, según La Nacion. Tras más de un año de tratamiento, el delantero completó minutos reducidos en 2026: 25 frente a Platense y 79 frente a Racing, según el mismo informe. En el entorno del jugador destacan que fue sometido a una segunda infiltración recientemente y que, de no responder, la siguiente alternativa sería la cirugía, que implicaría varios meses de recuperación. Estos antecedentes obligan a leer cualquier regreso con cautela: el roce de un partido oficial demanda otra intensidad que el trabajo en Ezeiza no reproduce.
¿Puede aportar en la Copa Libertadores?
Tácticamente la posibilidad existe pero con límites. La baja de Adam Bareiro por un desgarro en el aductor y en el recto anterior del abdomen derecho abrió la chance de un nueve suplente para el duelo del 19 de mayo con Cruzeiro, según La Nacion. Boca suele sostener esquemas con dos delanteros, lo que permitiría que Milton Giménez o Miguel Merentiel ocupen la dupla titular y que Cavani sea alternativa en el banco. Sin embargo, su aporte real se mide en minutos y eficacia: entre 2025 y 2026 sumó cinco goles en 26 partidos, según La Nacion, y llega a esta fase lejos de su plenitud física. A modo de comparación temporal, en 2023 jugó seis partidos en la Copa y marcó en San Pablo; la disponibilidad y la forma han sido variables a lo largo de los últimos años, lo que reduce la predictibilidad de su rendimiento en instancias definitorias.
Qué demanda esto a la dirigencia y al calendario
Este episodio no es solo una historia de un jugador veterano que intenta estirar su carrera; es un caso testigo sobre la necesidad de planificación y transparencia dirigencial. Reclamamos planificación y transparencia dirigencial en la programación y en la gestión que afectan calendarios, viajes y salud de los jugadores, postura que hemos sostenido en notas previas sobre gestión deportiva y calendarios. La decisión de incluir o no a un futbolista con historial de infiltraciones debe basarse en protocolos médicos claros, riesgo-beneficio comunicado a socios y comisión médica, y en criterios deportivos públicos. Si la infiltración no funciona y se requiere cirugía, el club deberá informar el tiempo estimado de recuperación y el impacto en la plantilla, porque estamos ante decisiones que afectan la legitimidad deportiva y la salud individual.
Lo que está en juego para la afición y el legado
A los 39 años, Cavani mantiene un deseo claro: ayudar a Boca a conquistar la Libertadores, un objetivo que él mismo dijo que motivó su llegada, según La Nacion. Para la hinchada y para el propio legado del jugador, la imagen importa tanto como el resultado; nadie quiere que la última postal sea una lesión mal tratada o una aparición que aumente la frustración. Aquí entra la responsabilidad colectiva: cuerpos técnicos y dirigencia deben administrar expectativas, priorizar el cuidado y evitar decisiones que busquen el efecto mediático inmediato por encima de la sostenibilidad deportiva. Si Cavani llega al banco, que sea porque un proceso médico y deportivo lo habilitó; si no, la prudencia puede preservar su salud y su recuerdo en la Bombonera.