El reformismo revalidó la conducción de la Federación Universitaria de Rosario (FUR) y, según la propia conducción, consolidó un piso político que puede incidir en la elección de rector y decanos en 2027. Alejo Rossi, presidente saliente de la FUR y estudiante de Comunicación Social, atribuye esos resultados al acompañamiento cotidiano con los estudiantes y a la reactivación de las urnas tras tres días de votación, una modalidad que recuperó legitimidad cuando el gremio no docente levantó el paro. Según Rossi, el espacio sostuvo presidencias en Ciencias Políticas, Psicología, Derecho, Agrarias y Odontología y creció en otras facultades, lo que para él equivale a una revalidación del proyecto reformista.

¿Qué dicen los números y quiénes votaron?

Los datos que circulan desde la FUR pintan un cuadro concreto: la agrupación identificada con La Libertad Avanza obtuvo 3 consejeros y 4 secretarías en centros, pero no alcanzó el 5% de los votos totales para la categoría de consejeros ni el 2% en la votación para los centros, según declaraciones de Alejo Rossi. Rossi también afirmó que el reformismo llegó “casi al 50 por ciento” de los consejeros en toda la universidad respecto del reparto interno de bancas, una comparación que vincula con el punto de partida de 2019 cuando, según la misma conducción, contaban con pocos representantes. La recuperación del esquema de votación en tres días elevó la participación, y los organizadores atribuyen a esa decisión una mayor legitimidad del proceso electoral.

¿Cómo impacta esto en la elección del rector y los decanos en 2027?

La lectura central del oficialismo estudiantil es política e institucional: los consejeros universitarios tienen voto para elegir autoridades y, por eso, el balance de bancas de abril 2026 se proyecta hacia abril 2027. Rossi recordó que los consejeros que resulten electos tras las listas de 2027 serán los que participen de la definición de rector y decanos, y que el congreso de la FUR donde se designará sucesor no tiene fecha pero se estima para agosto. Si el reformismo sostiene cerca del 50% de los consejeros, como dijo su presidente, ese bloque puede ser determinante en votaciones internas de claustros y consejos superiores. Es una lectura que mezcla gestión cotidiana en facultades con estrategia para futuras mayorías institucionales.

Lente social e institucional: qué falta en el debate universitario

Más allá de operaciones y de porcentajes, lo que vemos en estas elecciones es una universidad que vuelve a ocupar un lugar en la agenda pública. Rossi reivindica la lucha por la ley de financiamiento universitario como un logro colectivo y plantea la política universitaria como semillero de dirigencias. Desde nuestra columna, observamos dos urgencias: primero, garantizar que la competencia por cargos no opaque debates sobre recursos y condiciones académicas; segundo, exigir transparencia en el uso del peso político estudiantil. A cinco años del inicio de este ciclo, la pregunta es si la revalidación electoral se traducirá en políticas concretas de inversión y en mecanismos que amplíen la participación plural.

En ese sentido, exigimos presencia estatal sostenida en la universidad pública para sostener la infraestructura y las políticas de inclusión, y transparencia en los procesos internos. La energía militante que hoy organiza urnas y marchas no debe sustituir la responsabilidad del Estado en financiamiento, becas y políticas de apoyo académico. Si el reformismo utiliza su ventaja para consolidar derechos estudiantiles y mejoras materiales, la revalidación tendrá un efecto positivo; si se limita a reproducir lógicas de poder, la universidad pierde una oportunidad para consolidar su rol público.