En poco más de 24 horas la ciudad de Rosario registró cuatro homicidios y marzo acumula 12 hechos en total, según el recuento publicado por El Ciudadano y los datos citados por el Ministerio de Seguridad de Santa Fe. Esta cifra concreta explica por qué el ministro Pablo Cococcioni dijo que “la acumulación de casos llama la atención”, aunque añadió que los incidentes no parecen estar vinculados entre sí.
¿Qué pasó en la calle?
Los hechos ocurrieron en puntos concretos de la ciudad: barrio Santa Lucía (donde murió Alexis Damián Barrios, de 36 años, baleado nueve veces), Machaín al 1800 en la zona norte (falleció Oscar Ramón Sarría, 62, que atendía un comercio), la intersección de Pasco con la colectora de Circunvalación (Agustín Torales, 29) y un domicilio en calle Francia al 4800 donde fue hallado Abel Centurión, 75, en lo que las primeras hipótesis indican como un robo con lesión mortal (fuente: El Ciudadano).
Los barrios mencionados son territorios con historias distintas: Santa Lucía ha tenido episodios recientes de violencia callejera, la zona norte combina comercios y tránsito peatonal, y la colectora de Circunvalación es un eje con puntos poco iluminados y mayor velocidad de vehículos. Vecinos consultados por medios locales expresaron alarma y pidieron más presencia policial en esquinas y recorridos de patrullaje, aunque reclamaron también programas de prevención social en los espacios donde circulan jóvenes.
¿Significa esto que la violencia aumentó?
La lectura oficial insiste en que no hay un salto generalizado: 2024 cerró con 91 homicidios en el departamento Rosario y 2025 registró 116, un incremento del 27% según las cifras citadas por el Ministerio de Seguridad de Santa Fe (fuente: datos oficiales reseñados en El Ciudadano). Sin embargo, la comparativa temporal que aporta algo de matiz es la evolución reciente: enero de 2026 registró 9 homicidios frente a 21 en enero de 2025, y febrero mostró 13 en 2026 frente a 31 en igual mes de 2025 (fuente: Ministerio de Seguridad, citado por El Ciudadano).
Es decir, hay una baja en los primeros dos meses de 2026 respecto a 2025, pero la concentración de hechos en pocas horas genera una sensación de desborde. Además, el ministro resaltó el uso del sistema Lince, una herramienta de inteligencia artificial para vigilancia; ese tipo de recursos pueden acelerar detenciones, pero no reemplazan la necesidad de modelos de prevención y de información pública clara sobre patrones delictivos.
Qué falta y qué pedimos desde la calle y las instituciones
Vemos tres preguntas pendientes: datos desagregados, presencia estatal sostenida y políticas integrales. Primero, la transparencia: el Ministerio debe publicar datos desagregados por barrio, hora y circunstancias del hecho para que la sociedad y los investigadores identifiquen focos reales. Segundo, presencia municipal y protocolos claros: los vecinos piden recorridos de policía comunitaria, mejor iluminación y programas de intervención en plazas y escuelas; la experiencia indica que la seguridad se construye con trabajo interinstitucional, no solo con mayor patrullaje. Tercero, prevención social: inversión en educación, deporte y trabajo en los barrios con más episodios reduce riesgos a mediano plazo.
El Ministerio afirma que hay control en cárceles y despliegue policial, y pide profundizar políticas de los últimos dos años para desarticular organizaciones (declaraciones de Pablo Cococcioni, según El Ciudadano). Estamos de acuerdo en que la investigación penal debe ser rigurosa, pero también exigimos que esa respuesta judicial venga acompañada de datos públicos y de programas sociales. Sin esos tres elementos —datos, presencia y prevención— cualquier mejora será frágil.
Pendiente queda la comunicación: los vecinos merecen explicaciones claras y plazos de acción. Exigimos además que los organismos locales publiquen en forma periódica indicadores comparables y metas concretas para reducir homicidios por barrio, de modo que se pueda evaluar si las medidas funcionan o si hay que cambiar de estrategia.
En definitiva, los números dicen dos cosas a la vez: hay una baja interanual en los primeros meses de 2026 respecto a 2025, pero la concentración de cuatro homicidios en 24 horas obliga a no minimizar el problema. Hacemos un llamado a combinar investigación criminal rigurosa con presencia estatal cotidiana y políticas de prevención sostenidas en los barrios afectados.