Este sábado 25 de mayo de 2026, en Granadero Baigorria, las divisiones inferiores y los planteles superiores de hockey de Rosario Central y Newell’s Old Boys protagonizaron la novena jornada del certamen oficial; la primera división terminó 1-1 y la jornada se desarrolló desde las 8:00 hasta el cierre de la tarde, según la organización del certamen oficial. La Lepra obtuvo victorias en varias categorías y el Canalla se quedó con la 6ta división, mientras que los clubes informaron una “alta concurrencia” en la Ciudad Deportiva, un dato que refleja la magnitud del clásico más allá del resultado.
Qué pasó en la cancha
En lo estrictamente deportivo, el dato central es la igualdad 1-1 en la primera división, resultado que la organización del certamen oficial consignó como cierre del turno de los primeros equipos, y que dejó sensaciones encontradas entre ambas parcialidades. La programación fue amplia: actividad continua desde las 8:00 y partidos para todas las edades, lo que confirma que el clásico en Rosario ya no es solo un choque de mayores sino una jornada formativa para juveniles e infantiles; según el comunicado del torneo, se trató de la novena jornada del calendario, cifra que sitúa este encuentro en la mitad del ciclo de competencia. El ambiente en la Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria tuvo la intensidad clásica del cortijo local y, más allá del resultado de la primera, las conclusiones para los cuerpos técnicos llegan de las actuaciones en las categorías menores y del funcionamiento colectivo observado a lo largo del día.
¿Por qué importa este clásico en Rosario?
Porque este tipo de jornadas confluyen deporte de alto rendimiento y formación masiva; cuando un club convoca desde las 8:00 hasta la tarde —tal como lo informó la organización del certamen oficial— se moviliza la familia, los técnicos y un entramado de voluntariados que sostienen el ecosistema del hockey rosarino. Vemos que el clásico impacta en lo social: es cantera, es encuentro vecinal y es identidad barrial, y no es menor que el 25 de mayo, feriado nacional, haya servido para potenciar la concurrencia y la visibilidad local, una comparación temporal clara frente a una fecha laborable donde la disponibilidad del público suele ser menor. Además, la pluralidad de resultados —victorias de Newell’s en varias categorías y triunfo de Central en 6ta— muestra la competitividad de las canteras y subraya la necesidad de políticas de apoyo sostenido para mantener esa base.
Cobertura, planificación y reclamos desde el territorio
La jornada es una excusa para reclamar planificación: calendarios que respeten la formación juvenil, infraestructura en condiciones y transparencia en la organización de competencias; hoy la programación extendida (actividad desde las 8:00, según la organización) exige logística, arbitraje y transporte que no siempre reciben la misma prioridad que los espectáculos de elite. Reclamamos mayor visibilidad mediática y acceso federal a estas jornadas, en línea con nuestra posición sobre derechos de transmisión y planificación deportiva; una cobertura que reconozca que el deporte del Gran Rosario es parte del mapa santafecino y no un apéndice, y que también atienda a las ligas de base. Por eso pedimos a clubes, municipio y organizadores que publiquen datos públicos sobre concurrencia, entradas y recursos destinados al mantenimiento de canchas, ya que hoy las cifras oficiales sobre asistencia comparada no están disponibles en los comunicados y esa transparencia ayuda a pensar políticas públicas y patrocinios locales, tal como reclamamos en notas previas sobre planificación y derechos de transmisión (ver cobertura de televisión y deporte en “Domingo de pantalla”).
En definitiva, el clásico de hockey volvió a mostrar lo que siempre vemos en Rosario: competitividad en la cancha, comunidad alrededor de las juveniles y la urgencia de políticas claras para sostener la base, porque un empate 1-1 en primera división cuenta, pero lo que ocurre en las categorías menores define el futuro del deporte local.