El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que 984 argentinos que estaban varados en Medio Oriente regresaron al país tras la escalada del conflicto, según un comunicado del canciller Pablo Quirno difundido por LA NACION. La cifra total proviene de repatriaciones organizadas desde Emiratos Árabes Unidos, Israel, Qatar y Jordania; Cancillería aclaró que se trata de vuelos programados con mediación diplomática.
¿Cuántos y desde dónde volvieron los argentinos?
Según la propia Cancillería y declaraciones del ministro Pablo Quirno, los 984 repatriados se distribuyen así: 635 desde Emiratos Árabes Unidos, 288 desde Israel, 47 desde Qatar y 14 desde Jordania. Es un avance respecto de las tandas iniciales: la primera repatriación, una semana después del inicio del conflicto, llevó a 248 argentinos de regreso, y un vuelo previo desde EAU con 97 pasajeros había hecho que la cifra superara los 300, según el registro oficial. Estos números permiten comparar la respuesta del Estado en días distintos: de 248 en la primera tanda a 984 en el cómputo actual, lo que muestra una aceleración en la operación de retorno. Todos los datos citados provienen del comunicado de Cancillería y de la nota publicada por LA NACION.
¿Cómo se organizó la repatriación y qué rol tuvo el Estado?
La operación combinó labores diplomáticas y logísticas: embajadas y consulados en Dubái, Sharjah, Israel, Qatar y Jordania trabajaron con aerolíneas (principalmente Fly Emirates) y con las autoridades emiratíes para asignar asientos en vuelos comerciales, según detalló Cancillería. En el caso de EAU, la embajada medió directamente para agilizar plazas en rutas programadas. El ministerio también dijo que sigue monitoreando la evolución y recomendó a los ciudadanos seguir las indicaciones de la red consular. En términos institucionales, esto muestra una respuesta coordinada pero basada en la disponibilidad de vuelos comerciales y en acuerdos bilaterales, no en vuelos militares o contingentes extraordinarios.
¿Qué riesgos y pendientes quedan para los que permanecen en la región?
Quirno había estimado días atrás que más de 600 argentinos estaban varados en la región, con unos 170 en Israel y 350 en Dubái; además señaló que Dubái concentraba 150.000 personas de todo el mundo afectadas por cancelaciones, según su declaración. Esos números explican por qué la repatriación fue por tandas y dependiente de plazas comerciales: el espacio aéreo y las redes internacionales quedaron tensionadas por la escalada. A la par, existe una preocupación práctica sobre la información disponible para los ciudadanos: bases de datos consulares, comunicaciones oportunas y criterios claros para priorizar evacuaciones. La situación de seguridad regional —incluyendo puntos estratégicos como la isla de Kharg, cuyo rol fue analizado en informes recientes sobre la escalada— complica el reestablecimiento de rutas aéreas seguras.
Balance y recomendaciones desde nuestra perspectiva
Vemos que el Estado cumplió una función central en facilitar el regreso de 984 personas, pero la operación dejó en evidencia la necesidad de planes más previsibles y transparentes. Recomendamos dos acciones concretas: primero, consolidar un registro nacional de argentinos en el exterior accesible para emergencias consulares; segundo, protocolos claros de priorización y comunicación para evitar incertidumbre entre familias. Como señalamos en otras columnas sobre la presencia estatal en territorios vulnerables, la responsabilidad de protección no termina en la frontera: exige capacidad, anticipación y transparencia. En este caso, la gestión consular y los vuelos coordinados son una respuesta válida, pero el objetivo debe ser reducir los tiempos de espera y mejorar la información pública sobre contingencias futuras.