El Ateneo de Odontología de Rosario realizará la jornada “ATM, Bruxismo y Sueño” el 15 de mayo de 2026 en el ECU Rosario (San Martín 750), en modalidad presencial y con horario de 9 a 18 h, según comunicaron los organizadores. Vemos en esta convocatoria una apuesta por la formación interdisciplinaria frente a consultas que, según el propio Ateneo, aumentan de forma sostenida: “se estima que cerca del 50% de las personas presentará en algún momento síntomas relacionados con la ATM”, señalaron desde la organización.

¿Por qué importa esto para Rosario?

La jornada es relevante para Rosario porque suma un espacio técnico de actualización en una ciudad con redes sanitarias fragmentadas y demanda alta por atención especializada. El evento se hará el 15/5/2026, dentro de tres días desde la fecha de este reporte, y reunirá a especialistas locales y al conferencista internacional Marcelo Kreiner (doctor en Medicina por la Universidad de Umeå, Suecia), según la gacetilla del Ateneo. La actividad de un día (9 a 18 h) y el curso posterior del 16/5 (9 a 13 h) apuntan a formar equipos interdisciplinarios que incluyan odontólogos, neurólogos, neumonólogos y kinesiólogos, una necesidad que conflige con las largas listas de espera que observamos en consultorios públicos. Comparado con eventos culturales masivos recientes —por ejemplo, la Feria del Libro 50° que cerró con 1.340.000 visitantes— esta es una jornada profesional intensa y de escala menor, pero con impacto directo en la calidad de atención clínica (ver: https://diariosantafe.com.ar/politica/la-feria-del-libro-50-cerro-con-1340000-visitantes-y-fuertes-2026-05-11).

Contexto sanitario: prevalencia, género y acceso

Los organizadores ponen el acento en la alta prevalencia y en la mayor carga en mujeres; el Ateneo advierte que los trastornos temporomandibulares son “considerablemente mayores en mujeres” (comunicado del Ateneo de Odontología de Rosario). Estas afirmaciones requieren traducción a políticas: diagnóstico oportuno, accesibilidad a equipos interdisciplinarios y registros locales que permitan medir la demanda real. Observamos que muchos pacientes atraviesan años de dolor sin diagnóstico claro, lo que repercute en el rendimiento laboral y el bienestar. Además de la cifra del 50% estimada por el Ateneo, la jornada trae la discusión sobre inequidades de género y la necesidad de herramientas comunitarias para detección temprana. Por eso exigimos, en coherencia con nuestra postura previa sobre salud, presencia estatal territorial y protocolos integrales de atención que conecten primaria, especializada y programas de rehabilitación.

Qué ofrece la jornada y a quiénes está dirigida

La actividad está pensada para profesionales de odontología y medicina, incluidos clínicos, neurólogos, cardiólogos, neumonólogos, kinesiólogos y fonoaudiólogos, según la convocatoria del Ateneo. El programa incluye conferencias del especialista uruguayo Marcelo Kreiner y espacios de intercambio clínico; además, el sábado 16 de mayo se dictará un curso práctico de “Toma de Decisiones Clínicas en Dolor Orofacial y Medicina del Sueño” en el Colegio de Odontólogos (9 a 13 h), según informaron los organizadores. Para nosotros, formar equipos capacitados es un paso necesario pero no suficiente: es imprescindible articular estas instancias con políticas que garanticen acceso público a estudios de sueño, tratamientos para bruxismo y atención rehabilitadora. El Ateneo viene consolidando alianzas con instituciones como la Asociación Argentina de Medicina del Sueño e INECO, lo que fortalece la formación local y, potencialmente, la derivación clínica (ver archivo del Ateneo: https://www.rosario3.com/opinion/Ateneo-de-Odontologia-de-Rosario-trabajo-e-investigacion-interdisciplinarios-20181127-0013.html).

Cerramos señalando que estas jornadas son una oportunidad para visibilizar problemas comunes y subdiagnosticados. Exigimos que la producción académica se traduzca en protocolos territoriales, opciones de atención gratuita o subsidiada y programas de seguimiento, tal como venimos planteando en nuestras columnas sobre salud pública y presencia estatal. Sin esos puentes, la actualización profesional corre el riesgo de quedarse en buenas prácticas sin impacto real en la vida de los pacientes.