En Jonagro, Cristiano Rattazzi pidió públicamente eliminar las retenciones, criticó Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, y afirmó que ‘los autos chinos son imparables’, en un discurso orientado a reclamar menor presión tributaria y más previsibilidad para invertir (según La Nación).
La exigencia tributaria y la propuesta concreta
Rattazzi planteó tres ejes: simplificar el sistema, reducir cargas que distorsionan la producción y ofrecer un puente financiero para quitar retenciones. Señaló que las retenciones volvieron tras la crisis de 2002 y recordó el choque político de 2008 con la Resolución 125 como antecedentes relevantes (según La Nación). Propuso ‘sustituir rápidamente’ las retenciones con un préstamo internacional ‘por un año’ que permita alivianar la operatoria exportadora y luego reincorporar la recaudación vía Ganancias, una idea que pone la transición por encima de la eliminación definitiva (según La Nación). También calificó a Ingresos Brutos como ‘el peor impuesto para la producción’, y señaló que su carácter provincial obliga a abordar la reforma en clave federal.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La lectura empresarial es clara: la falta de reglas de juego estables desalienta inversión de largo plazo. Cuando un actor como Rattazzi dice que la inestabilidad judicial o tributaria frena inversiones, apunta a problemas que afectan financiamiento, empleo y cadenas de valor. En paralelo, el sector privado sostiene que la industrialización exige crédito y plazos largos; Ledesma presentó un plan hasta 2030 que incorpora esos elementos y cifra su propia operación en 50.000 hectáreas (según La Nación, citando a Ledesma). Ese diagnóstico no es neutro: la fragilidad del entramado pyme está documentada localmente, con reclamos que señalan 26.000 cierres en Rosario como síntoma de la urgencia por medidas focalizadas (ver: https://diariosantafe.com.ar/politica/reclamo-pyme-en-rosario-26000-cierres-y-la-urgencia-de-una-l-2026-05-12).
El desafío industrial y los ‘autos chinos’
La advertencia sobre los autos chinos no es sólo cultural: es un aviso de cambios tecnológicos y de costos en la cadena automotriz global. Rattazzi planteó que la Argentina debe moverse hacia actividades de mayor valor agregado y tecnología para no perder competitividad (según La Nación). Desde el agro, la propia Ledesma estimó un ‘potencial de aumento del 30% en las mismas hectáreas’ mediante más tecnología y mejores procesos, sin incorporar superficie adicional (según La Nación). Traducir ese potencial en industria local exige: 1) reglas fiscales estables; 2) acceso a crédito a tasas y plazos compatibles con inversiones de capital; 3) políticas industriales que conecten puertos, logística y parques industriales con empresas locales.
Qué implica esto para Santa Fe y las pymes locales
La discusión nacional tiene consecuencias concretas en Santa Fe: la provincia combina una fuerte base agroindustrial con nodos fabriles y puertos que podrían capturar más valor agregado. Exigir transparencia fiscal y mecanismos focalizados no es una consigna abstracta: es la forma de asegurar que cualquier alivio tributario o acuerdo comercial beneficie a pymes y empleo local. En ese sentido, la Provincia debería exigir que las modificaciones a Ingresos Brutos o a regímenes de exportación vayan acompañadas de reglas de origen, requisitos de contenido local y programas de crédito para pequeñas empresas. Nuestra posición es clara: transparencia fiscal y políticas focalizadas que protejan empleo pyme y fortalezcan la cadena productiva provincial, con metas verificables y control legislativo.