El Gobierno nacional presentó un proyecto que propone derogar la Ley 27.642, sancionada en noviembre de 2021, y la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) convoca a una revisión técnica profunda del Etiquetado Frontal de Alimentos (comunicado SAN, 29/05/2026). Observamos que la discusión trasciende el gráfico: la SAN reclama evaluar el sistema de perfil de nutrientes y preservar los instrumentos que cuidan los entornos alimentarios.
¿Qué propone el Gobierno y por qué la SAN enciende la alerta?
El proyecto oficial plantea eliminar la ley que introdujo los sellos negros en los envases. Según la SAN (comunicado 29/05/2026), la representación gráfica vigente incluye advertencias por energía, grasas, grasas saturadas, azúcares agregados y sodio —es decir, 5 nutrientes—más leyendas precautorias para edulcorantes y cafeína. Esta cifra y su alcance técnico importan porque forman parte de una estrategia regulatoria que la SAN entiende vinculada a capítulos sobre publicidad y entornos escolares. Desde nuestra perspectiva, no es lo mismo debatir un ícono gráfico que desmontar toda una arquitectura normativa: la ley no solo obliga al etiquetado sino que regula espacios de promoción y la protección de la infancia.
¿Cómo impacta esto en la calidad de la dieta y en las regulaciones educativas?
La SAN apunta a que el etiquetado frontal debe coexistir con educación alimentaria y regulaciones en escuelas y publicidad. El comunicado advierte que derogar la Ley 27.642 tendría efectos sobre esos capítulos que protegen a las y los niños en sus entornos escolares (SAN, 29/05/2026). Observamos que la política pública alimentaria requiere múltiples palancas: información en góndola, límites a la promoción comercial en entornos escolares y programas de educación nutricional. Reemplazar el sistema sin evaluar su impacto empírico puede dejar sin herramientas de prevención frente a patrones de dieta con déficit de diversidad y excesos de nutrientes críticos.
¿Qué dicen los criterios técnicos internacionales y cómo se comparan con Argentina?
La discusión técnica gira en torno al sistema de perfil de nutrientes. Según la SAN, solo 3 países de la región —México, Colombia y Argentina— adoptaron el criterio basado en umbrales móviles propuestos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) (SAN, comunicado 29/05/2026). Esa especificidad coloca a Argentina en un conjunto reducido que busca adaptar umbrales según evidencia y contexto poblacional. Desde nuestra mirada, cualquier cambio debe contrastarse con evaluaciones de impacto y comparaciones técnicas: no alcanza con remover símbolos si no hay alternativas reguladas que mantengan la protección de entornos vulnerables.
Qué pedimos: criterios, evaluación y presencia estatal sostenida
Exigimos una discusión pública con datos, plazos y evaluaciones de impacto. La SAN recuerda que han pasado cuatro años desde la reglamentación del etiquetado frontal —dato que interpela a quienes proponen cambiar el sistema sin evidencia local consolidada (SAN, 29/05/2026). Pedimos que el Congreso y las autoridades encarguen evaluaciones independientes sobre el efecto del etiquetado en la calidad de la dieta y en la exposición publicitaria en escuelas. Además, reclamamos presencia estatal sostenida para mantener herramientas regulatorias y políticas educativas que acompañen cualquier ajuste técnico. No se trata solo de octógonos en la góndola: es cómo el Estado articula información, regulación y educación para reducir malnutrición por exceso en la población.