¿Qué sigue y qué proponemos?

El escenario inmediato es la reunión del Consejo Directivo de la CGT: si se decide avanzar hacia una huelga, los actores deben buscar minimizar daños en la actividad económica y proteger a los sectores más vulnerables. Recomendamos tres pasos claros: 1) apertura inmediata de una mesa de diálogo con representación paritaria; 2) publicación de un análisis de impacto laboral y fiscal sobre la reglamentación; y 3) compromisos públicos sobre mecanismos de revisión y control legislativo. Estas medidas priorizan la institucionalidad y reducen el margen para la confrontación.

Vemos una responsabilidad compartida: la CGT debe privilegiar la negociación y el Gobierno debe garantizar transparencia y pruebas técnicas sobre la eficacia de la reforma. Si no se cumplen estas condiciones, la conflictividad puede profundizar la incertidumbre económica y social. En ese marco mantenemos la posición de exigir transparencia fiscal, control parlamentario y auditorías independientes antes de aceptar cambios estructurales en el régimen laboral.