Las jubilaciones mínimas perdieron 10,3% frente a la inflación desde el inicio de la presidencia de Javier Milei, según un informe del Iaraf.
¿Qué mostró el informe del Iaraf?
El análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) compara la evolución real de distintos niveles de haberes desde noviembre de 2023. Según ese informe, los jubilados que cobran tres haberes mínimos registraron una actualización acumulada de 7,8% desde el comienzo de la presidencia, mientras quienes perciben la mínima sufrieron una merma de 10,3% frente a la inflación (Iaraf). El Iaraf también calcula equivalencias: un hogar con tres haberes mínimos debería cobrar 1.058.762 pesos a precios de abril de 2026, aunque en ese mes los beneficiarios percibieron 1.140.859 pesos; para la jubilación mínima la equivalencia sería 502.207 pesos y el monto percibido fue 450.286 pesos (Iaraf).
El mismo informe cuantifica la pérdida acumulada en términos de haberes de 2017: 26,1 meses para los que cobran tres haberes (alrededor de 51,6 millones de pesos en el agregado que estima el Iaraf) y 17,3 meses para los que cobran la mínima (aproximadamente 11,4 millones a valores de abril de 2026). Esos números muestran que la pérdida es acumulativa y desigual entre niveles de ingreso dentro del sistema previsional (Iaraf).
¿Cómo afecta esto a los jubilados de ingresos más bajos?
El Gobierno anunció que ANSES aplicará un aumento de 2,6% en junio, en línea con el índice de inflación de abril difundido por el INDEC, conforme a la fórmula de movilidad mensual del DNU 274/24. Según ANSES, la jubilación mínima pasará a 403.396,63 pesos y, sumando el bono extraordinario de 70.000 pesos destinado a los haberes más bajos, el total a cobrar será de 473.396,63 pesos en junio (ANSES). Ese mes además se abonará el medio aguinaldo correspondiente al semestre, que puede elevar temporalmente ingresos de muchos beneficiarios.
Sin embargo, un ajuste que iguala la inflación de un mes no borra una pérdida acumulada del orden del 10,3% para la mínima señalada por Iaraf. En términos prácticos, mantener ajustes mensuales en torno a la inflación sin revisar la fórmula o compensar pérdidas históricas significa que el poder adquisitivo no se recupera para quienes están en la base del sistema, según los datos mencionados (Iaraf, INDEC, ANSES).
¿Por qué hay diferencias entre haberes y qué exige la política?
El Iaraf atribuye la mayor caída relativa de la mínima al congelamiento del bono extraordinario en momentos previos, una decisión administrativa que afectó selectivamente a los ingresos más bajos pese a la suba generalizada de precios. Los mayores haberes recibieron ajustes que, en términos relativos, resultaron menos perjudicados; para la mínima, la combinación de fórmula y medidas extraordinarias produjo la caída informada del 10,3% (Iaraf).
Desde la perspectiva pública y fiscal, esto plantea dos exigencias concretas. Primero, transparencia plena sobre la metodología de cálculo y las partidas que financian bonos y ajustes: quiénes pagan, por qué y con qué impacto fiscal. Segundo, control legislativo sobre decretos que fijan la movilidad, y diálogo con actores previsionales para que las paritarias y las políticas sociales no pierdan frente a la inflación. Exigimos que las autoridades presenten datos verificables sobre el financiamiento del bono y la evolución real de los haberes, y que la Legislatura ejerza el control que dicta la Constitución.
Cierre y mirada práctica
Los números del Iaraf y las cifras oficiales de ANSES e INDEC muestran una realidad clara: un ajuste puntual que iguala la inflación mensual no alcanza para reparar pérdidas acumuladas. Vemos una diferencia distributiva dentro del sistema de haberes que exige decisiones públicas con datos abiertos. Si la prioridad es proteger salarios y jubilaciones, la clave está en transparencia fiscal, revisión de la fórmula de movilidad y medidas que vayan más allá de correcciones mensuales iguales a la inflación. Sin esa agenda, la recuperación real del poder adquisitivo quedará postergada para los más vulnerables.