Según un informe presentado por el diputado provincial Joaquín Blanco junto a la consultora PxQ (El Ciudadano, 30/4/2026), 143.000 santafesinos buscan activamente un segundo trabajo para llegar a fin de mes; en el Gran Rosario son 126.000 y en la ciudad de Santa Fe 17.000, y la tasa en el Gran Rosario trepó del 14,6% al 17,5% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, según el mismo documento. Este dato sintetiza una transformación del mercado laboral donde tener empleo deja de ser garantía de estabilidad familiar. En lo inmediato, obliga a la provincia y a los municipios a priorizar ingreso, formalización y control de condiciones laborales.

¿Qué muestra el informe?

El diagnóstico que presenta el informe de Blanco y PxQ es múltiple pero coherente: pérdida de poder adquisitivo, mayor subempleo y contracción de sectores que históricamente absorbían mano de obra. El ingreso disponible familiar en centros urbanos como Rosario cayó -4,4% en el último trimestre señalado por el informe (El Ciudadano, 30/4/2026), mientras que el subempleo pasó del 8,4% al 12,9% en un año, lo que implica que más trabajadores tienen jornadas reducidas y buscan complementar ingresos (PxQ via El Ciudadano). En los grandes aglomerados el subempleo estructural aumentó: Gran Rosario del 32,8% al 39,1% y Gran Santa Fe del 31,8% al 42,5% entre el tercer trimestre de 2024 y el tercero de 2025, según el documento, lo que refleja una expansión de la precariedad y la fragmentación social.

¿Por qué buscan un segundo trabajo?

La respuesta combinada del informe apunta a dos ejes: caída del salario real y pérdida de empleo en sectores claves. En la provincia se perdieron 12.000 puestos de trabajo entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, de los cuales 8.200 correspondieron al sector industrial, según el informe de Blanco y PxQ (El Ciudadano, 30/4/2026). A la vez, el comercio —histórico amortiguador de empleo— registró una caída de facturación en Rosario del 5% en 2025 y las ventas PyME bajaron 6,5% en marzo, según los datos que cita el informe; esa combinación empuja a trabajadores a horas extras, múltiples empleos o informalidad. El documento agrega además un efecto en los hogares: la indigencia en el Gran Santa Fe subió del 7,9% al 9,3%, y entre los jóvenes la desocupación supera el 16% con informalidad en ese segmento del 58,4% (PxQ/Blanco, El Ciudadano). Todo esto convierte al segundo empleo en una estrategia de supervivencia, no de progreso.

¿Qué pueden hacer la provincia y los municipios?

Desde nuestra lente fiscal y laboral la priorización debe ser clara y verificable: 1) auditoría y transparencia: exigimos que los programas y partidas que afectan ingreso familiar y empleo estén auditados y con información accesible (coherente con nuestra demanda previa por transparencia en medidas económicas y reajustes salariales); 2) medidas de corto plazo para sostener el ingreso: fortalecer transferencias focalizadas y juiciosas con criterio de impacto social, y coordinar con Nación el uso de transferencias condicionadas para no ampliar déficits sin control; 3) activar políticas de empleo formal y reconversión productiva con trazabilidad presupuestaria: programas de empleo que exijan registro y aportes para evitar la pérdida de cobertura social. Estas propuestas requieren datos claros sobre costo fiscal y metas: sin esa contabilidad no hay política responsable.

La pregunta política es elemental: si el salario formal ya no evita la pobreza, ¿qué autoridad local está midiendo y financiando la salida de esa trampa? Exigimos transparencia en los programas provinciales y municipales, compensaciones salariales que ganen a la inflación y controles sobre el trabajo informal y en plataformas. Además, es urgente articular políticas ocupacionales que atiendan la pérdida industrial y el sostén del comercio local.

En conclusión, los 143.000 santafesinos que buscan un segundo empleo son la evidencia de una política económica y laboral que necesita rendición de cuentas y ajuste de prioridades. La provincia no puede seguir administrando esta crisis con comunicados: requiere auditorías, metas presupuestarias claras y una agenda que ponga el ingreso y la estabilidad laboral en el centro de la gestión. Para entender el vínculo entre endeudamiento para consumo y vulnerabilidad alimentaria, ver también nuestro trabajo previo sobre el endeudamiento para comer (https://diariosantafe.com.ar/politica/el-endeudamiento-para-comer-828-de-los-que-pidieron-plata-lo-2026-04-30).